El ministro de Defensa surcoreano, Lee Sang-hee, apostó por resolver el problema de manera pacífica en el marco de las conversaciones a seis bandas junto a su vecino del norte, China, Japón, Estados Unidos y Rusia, pero dejó claro que la provocación de Corea del Norte no debe quedar impune. Su colega nipón, Yasukazu Hamada, calificó la prueba nuclear de «grave amenaza a la seguridad de toda la comunidad internacional» y violación expresa de la resolución 1718 del Consejo de Seguridad, que prohíbe estas actividades en la península coreana. En la reunión trilateral que celebraron Gates, Ma y Hamada, reafirmaron su compromiso de trabajar en un frente común para lograr el objetivo de desmantelar las armas atómicas de la península coreana. «Si Corea del Norte piensa que esta vez va a ser recompensada por sus errores, se equivoca», manifestó Lee.