El presidente de EEUU ordenó en febrero pasado la revisión de las medidas de seguridad informática en el Gobierno, para proteger datos como las declaraciones de impuestos, las solicitudes de pasaporte o informes de alto secreto. El número de ataques informáticos contra las redes estadounidenses se ha multiplicado en los últimos tiempos. Según una encuesta citada ayer por Obama, en los últimos dos años los ataques cibernéticos han costado cerca de 8.000 millones de dólares a los ciudadanos estadounidenses. Los piratas informáticos no sólo atacan a los ciudadanos comunes y corrientes, sino que también han sido blanco de su interés entidades como el Pentágono, que en 2008 sufrió más de 300.000 intentos de entrada en sus redes. Tales procedimientos abarcan desde los piratas aficionados hasta los intentos más serios de espionaje. Según indicó Obama, las organizaciones terroristas como Al Qaeda «han hablado de su deseo de lanzar un ciberataque en nuestro país». Y el año pasado, apuntó, "tuvimos un atisbo de la cara futura de la guerra.