EFE
Según los organizadores la protesta congregó a unas 20.000 personas, mientras que la Policía cifró el número de asistentes en unos 4.000.
En líneas generales fue una protesta pacífica y de carácter festivo a la que asistieron numerosos jóvenes, niños acompañados por sus padres e inmigrantes que portaban pancartas que rezaban "Somos todos clandestinos", "El pueblo unido jamás será vencido" - en español- y "Si no se cambia, la lucha será dura".
Los únicos momentos de tensión se registraron cuando cinco jóvenes fueron arrestados por la policía, que tras identificarles les dejó en libertad.
Según la policía, los cinco jóvenes pertenecen a la asociación Rash (Red anarchic skinheads) de ideología de extrema izquierda.
Entre los manifestantes se contaron numerosos inmigrantes llegados a Roma de toda Italia que protestaban por el proyecto de ley sobre seguridad propuesto por el Ejecutivo italiano y que prevé, entre otras medidas, la tipificación del delito de inmigración ilegal.