ISLAMABAD | EFE
Los talibanes paquistaníes iniciaron ayer su retirada del distrito de Buner (norte de Pakistán), un área próxima a Islamabad que habían ocupado a comienzos de abril, informó ayer una fuente oficial.
Tras entrar en el distrito el pasado día 6 y patrullar por sus núcleos urbanos, los talibanes se retiraron a uno de sus bastiones principales, el colindante valle de Swat, según afirmó a Geo TV el comisario de división del distrito de Malakand, Mohammed Javed.
La decisión de los talibanes en el distrito, situado a unos 100 kilómetros de Islamabad, llegó después de una reunión de varios de sus líderes con el propio Javed, que contó con la mediación del clérigo radical Sufi Mohammed, según distintos canales de televisión.
Este jueves, el Gobierno paquistaní había enviado dos centenares de soldados para recobrar Buner de manos de los insurgentes, que parecen decididos a expandir su influencia en el país tras afianzarse en el valle de Swat, lo que desató la preocupación en el Gobierno de Estados Unidos y otros países aliados.
Según la versión de los propios talibanes, su entrada en Buner obedecía puramente a una invitación y al propósito de predicar, aunque de acuerdo con Geo su llegada supuso el cierre de los tribunales y la prohibición de que las mujeres salieran de sus casas.
Varios testigos aseguraron el jueves que un grupo de unos 30 talibanes penetró además en el distrito colindante de Shangla y que comenzaron a patrullar por el mismo.
Shangla, Buner y el valle de Swat pertenecen a Malakand, una región tribal pastún de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) en la que las autoridades convinieron en febrero en implantar tribunales de la sharia (ley islámica) en el marco de un acuerdo de paz con los talibanes.
El acuerdo ha sido duramente criticado por Estados Unidos, enfrascado en su lucha contra los talibanes en el vecino Afganistán y escéptico ante la política de paz llevada a cabo por el actual Ejecutivo paquistaní.
El presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, pidió ayer a la comunidad internacional un ´plan Marshall´ para que el país «supere sus problemas socioeconómicos», y defendió la vía del diálogo con los insurgentes que se avengan a deponer las armas.
Zardari lanzó ayer este mensaje al reunirse en Islamabad con el enviado especial del Reino Unido a Pakistán y Afganistán, Sherard Cowper-Coles, según un comunicado del gabinete presidencial.
El jefe de Estado esgrimió que Pakistán necesita un ´plan Marshall´ para cerrar las heridas de su economía, golpeada por la lucha contra el integrismo, en una apelación similar a la que hizo en la conferencia de donantes de Tokio, celebrada el pasado 17 de abril.
De allí Pakistán se aseguró 5.280 millones de dólares para aliviar el deplorable estado de su economía, apoyo que llegó después de los 7.600 millones de dólares otorgados por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
A ello hay que sumar los 1.500 millones de dólares anuales durante cinco años prometidos por el presidente de EEUU, Barack Obama, condicionados al esfuerzo de Islamabad en la lucha antiterrorista.