BEIRUT | EFE
El Ejército libanés confirmó ayer la muerte de cuatro soldados en un ataque perpetrado por un grupo de hombres armados contra el convoy en el que viajaban en el este de Líbano. Según el comunicado oficial, el ataque tuvo lugar entre las zonas de Rayak y Baalbeck, cuando los militares se trasladaban a la base aérea situada en la localidad de Rayak.
«Un vehículo del ejército cayó en una emboscada, en la que cuatro soldados murieron y un oficial resultó herido», asegura el mando de las fuerzas armadas en la nota. Según la cadena de televisión libanesa LBC, que eleva el número de heridos a 13, los atacantes se desplazaban en dos vehículos todoterreno, desde los que lanzaron un cohete. La cadena explicó que primero mataron al conductor y que luego se aproximaron hasta el vehículo donde dispararon contra el resto de uniformados.
En el comunicado, el Ejército ha solicitado a los habitantes del lugar a cooperar y a no ocultar a los atacantes. Según los medios de comunicación locales, el ataque, que se produjo en una zona habitada, ha provocado distintas reacciones en la ciudad de Balbek.
Por un lado, según las fuentes, un grupo de lugareños festejó lo sucedido disparando al aire, mientras que un centenar de turistas franceses que visitaban las ruinas romanas de esta localidad abandonaron el lugar presa del pánico y fueron evacuados a Rayan. Las fuerzas de seguridad han intensificado su presencia y controles en el área del ataque, que podría haberse producido, según varios medios de comunicación locales, en represalia por la muerte el pasado 27 de marzo del importante traficante de droga libanés Ali Abas Yaafar en un puesto de control.
El clan al que pertenecía Yaafar amenazó con vengar la muerte de su líder, que según fuentes oficiales fue disparado después de que se negara a detenerse en un control de seguridad.