JERUSALÉN | EFE
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, dio ayer por fracasados los contactos indirectos con el grupo islamista palestino Hamás y la mediación de Egipto, para lograr un canje de presos por la liberación del soldado Guilad Shalit.
«No hemos escatimado esfuerzos, pero Hamás es un grupo asesino y sin escrúpulos», dijo Olmert en una comparecencia pública en la que oficialmente tiró la toalla en sus maratonianos esfuerzos por lograr la libertad del soldado antes de completar próximamente su mandato.
Pese a que los medios informaron de que el Ejecutivo saliente barajaba «dolorosas concesiones» a Hamás a fin de permutar al soldado por conocidos terroristas palestinos, Olmert aseveró esta noche que «el Estado de Israel tiene líneas rojas. No las cruzaremos».
Por la tarde, su gabinete celebró una sesión extraordinaria de tres horas en la que analizó los esfuerzos para liberar a Shalit, capturado por el brazo armado de Hamás y otras tres milicias palestinas en un ataque a una base militar israelí próxima a la frontera de Gaza en junio de 2006.
Tras el encuentro, varios ministros calificaron las negociaciones con el movimiento integrista de «estancadas», y el titular de Justicia, el independiente Daniel Friedman, sentenciaba: «Ningún gobierno podría aceptar las demandas de Hamás».
El Consejo de Ministros fue asesorado sobre el asunto por los enviados especiales en las negociaciones en El Cairo Ofer Dekel, y Yuval Diskin, jefe del servicio de seguridad interior, Shin Bet.
Frente a la sede del Gobierno israelí varios manifestantes y simpatizantes con la familia del soldado protestaron por el fracaso del proceso.
Tras explicar a la familia de Shalit las circunstancias de la paralización de las negociaciones, Olmert afirmó que su gobierno «no claudicará ante los dictados que Hamás presentó en la negociación».
Agregó que las propuestas de Israel fueron «generosas y de gran alcance y estuvieron encaminadas a lograr la liberación de Guilad», aunque no especificó en qué consistieron.