EFE/JUAN LARA
En estos tres días, el Papa "estimulará" a la Iglesia austríaca, "que está saliendo de un periodo de grandes dificultades y sufrimientos", según ha precisado el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi.
En las últimas décadas la iglesia católica de ese país sufrió una sangría de fieles, que la abandonaron tras los escándalos de pederastia y prácticas homosexuales en los que se vieron envueltos el fallecido cardenal Hans Hermann Groer y el obispo de St.Polten Kurt Krenn.
Groer tuvo que renunciar a la archidiócesis de Viena en 1995, tras ser acusado de abusos sexuales por seminaristas y Krenn dimitió en 2004 por petición del papa Juan Pablo II debido a un escándalo de pornografía infantil y supuestas prácticas homosexuales en un seminario de St. Polten.
Se asegura que más de medio millón de fieles abandonaron la iglesia en estos años.
Según datos del Vaticano, los católicos austríacos son casi seis millones de personas, el 72,7 por ciento de la población. Según la prensa, ese porcentaje desciende al 67,7 por ciento.
Joseph Ratzinger, de 80 años, se encontrará con un país muy desarrollado, pero con grandes problemas entre los que figura el "materialismo práctico y el bajón en la práctica religiosa, que aquí es impresionante", según afirmó a Radio Vaticano el obispo de St.
Polten, Klaus Küng,
Según Küng, los problemas son "los mismos" que los de Europa y entre ellos enumeró el descenso de la natalidad, la crisis de la familia, la "dificultad" de transmitir la fe en las familias, el descenso de vocaciones sacerdotales y una sociedad cada vez más secularizada.
Benedicto XVI, según el cardenal de Viena, Christoph Schoenborn, hará un llamamiento en defensa de la vida y reiterará el "no" al aborto y la eutanasia.
Visto que el objetivo de la visita es el santuario de Mariazell, en el corazón de Europa, también se espera, según fuentes vaticanas, que defienda la familia y las raíces cristianas de Europa.
Benedicto XVI tiene previsto partir de Roma a las nueve y media locales (07.30 GMT), para llegar a Viena a las 11.15 horas locales (09.15 GMT).
En el aeropuerto vienés será recibido por el presidente de Viena, Heinz Fischer.
Desde allí se trasladará en el "papamóvil" a la plaza Am Hof de Viena, donde rezará una oración ante la "Mariensaule", la columna dedicada a la Virgen.
Después se detendrá en la Juden Platz, donde se levanta el monumento que conmemora las víctimas austríacas del holocausto.
Allí rendirá homenaje a los 65.000 judíos asesinados por el nazismo y a los perseguidos en el siglo XIV.
Por la tarde acudirá al antiguo palacio Imperial Hofburg, donde se reunirá con el presidente Fischer y con el resto de las autoridades y el cuerpo diplomático acreditado en Austria.
El 8 de septiembre, Benedicto XVI se trasladará en helicóptero al santuario de Mariazell (La Virgen en la Celda), situado en el Estado federado de Estiria, para celebrar una misa en ocasión del 850 aniversario de su fundación.
El santuario de Mariazell, según la leyenda, fue fundado por un monje del monasterio cercano de Sankt Lambrecht en 1157 y su historia está caracterizada por la promoción y las donaciones de los reinos centroeuropeos de la Edad Media.
Mariazell es uno de los centros de peregrinación del catolicismo centroeuropeo y la Virgen es conocida como "la Madre de los Húngaros" y la "Madre de los Pueblos Eslavos".
Tras una comida con los obispos de la Conferencia Episcopal local, celebrará en el santuario las vísperas marianas y a últimas horas de la tarde regresará a Viena.
El 9 de septiembre, el Pontífice participará en Viena en una procesión, que partirá desde el Palacio Arzobispal hasta llegar a la Catedral de San Esteban, donde presidirá la Misa y después rezará el Ángelus en la plaza adjunta.
Por la tarde, Benedicto XVI visitará la antigua abadía de Heiligenkreuz (Santa Cruz), del 1134, cuna de la orden cisterciense en la Baja Austria, a unos 30 kilómetros de la capital.
Antes de regresar a Roma, el Papa se reunirá con representantes de las organizaciones del voluntariado austríaco en el histórico auditorio Wiener Konzerthaus.
Este es el séptimo viaje que Benedicto XVI realiza por el mundo tras ser elegido Papa hace casi dos años y medio y el segundo que efectúa este año fuera de Italia, tras su visita en mayo pasado a Brasil.