
La faba asturiana, uno de los productos más emblemáticos, exclusivos, enorgullecedores y con futuro indiscutible, es la protagonista del plato magistral de la gastronomía asturiana: la fabada. Sin embargo, para la exitosa preparación de cualquiera de los platos que reciben este nombre o sus variantes no es suficiente con el uso de alubias blancas o judías secas; se hace necesaria la utilización de la auténtica faba asturiana.
Para diferenciarlas del resto de las judías secas de desconocida calidad y procedencia, existe la IGP Faba Asturiana, que certifica las judías grano del tipo de la granja, cosechadas y envasadas o elaboradas dentro de los límites geográficos del Principado de Asturias. El Consejo Regulador de la Denominación Específica Faba Asturiana o Fabes de Asturias es el órgano encargado de la defensa del producto amparado por la IGP, la aplicación de su reglamento y la vigilancia del cumplimento del mismo, así como el fomento y control de las judías secas amparadas.
La zona de producción de la faba asturiana está constituida por los terrenos ubicados en el territorio de la comunidad autónoma del Principado de Asturias situados en las riberas de los ríos o zonas llanas, donde es posible la utilización de maquinaria de cultivo, situándose la mayor producción de faba asturiana en la zona centro-occidental de la región.
Se trata de alubias blancas, de tamaño relativamente grande y de forma arriñonada, muy suaves de piel y mantecosas al paladar cuando están bien cocidas, y que al remojo previo aumentan considerablemente su volumen. El consejo regulador IGP Faba Asturiana ejerce las labores de control sobre parcelas y almacenes de los productores y empresas inscritas. Cada año, durante la recolección, se visitan todas las parcelas de los productores inscritos para poder evaluar la cantidad de faba producida.
Tras la selección del grano, se realizan muestreos para evaluar las características físico-químicas y sensoriales de las judías grano, asegurándose de que la faba que va a ser vendida a las empresas cumple los requisitos para poder ser identificada con la contraetiqueta de la IGP Faba Asturiana.
Durante todo el año se inspeccionan las empresas inscritas, controlando la trazabilidad
del producto y realizando muestreos de la faba asturiana adquirida a los productores, faba que va a ser envasada o elaborada e identificada con la contraetiqueta numerada de la IGP Faba Asturiana.
La auténtica faba asturiana se comercializa siempre envasada, en saquetes, al vacío, con embutido o ya cocinada en latas o bandejas. Los envases son como máximo de un kilo, y llevan la marca de la empresa y la contraetiqueta numerada del Consejo Regulador que certifica su calidad y origen. No se dejen engañar: la faba asturiana no se comercializa a granel.
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