Las prisas pueden robarnos momentos magníficos en el sexo
Redacción
¿Cuántas veces habremos oído decir que la rutina es el veneno de una pareja? Que hay que combatirla, inventar mil juegos nuevos para que la llama no se extinga. Es cierto que a veces cansa ser tan moderno, estar en todo a todas horas, innovar, sorprender… En ocasiones no hay tiempo, otras no hay ganas.
Pero un masaje a tu pareja puede ser un ‘comodín’, un mimo en un día normal que no necesita grandes preparaciones; puede durar lo que quieras y acabar como lo deseéis.
El masaje es un arte y una ciencia que proporciona relajación, favorece el sueño, elimina dolencias o estimula sensaciones. Se basa en el contacto, en el calor, en las caricias, esa cercanía que las prisas nos roban constantemente.
Consejos:
-Se necesita un lugar cómodo, la cama o el sofá son ideales, aunque si queréis invertir un poco más en esta afición, se pueden comprar camillas plegables a un precio muy económico.
-Un aceite aromático ayudará a que la fricción sea más agradable y placentera. Existen diferentes olores para conseguir un efecto estimulante. Se recomienda el jazmín, la rosa, la lavanda o la naranja.
-Elegir un ambiente adecuado en cuanto a iluminación (indirecta) y el sonido (una música tranquila o en su defecto, el silencio que magnifica los suspiros y la respiración de la pareja y eso es, a su vez, muy estimulante).
-Esparcir el líquido con las manos extendidas y cubrir la zona, cambiando el sentido de los movimientos, la posición de los dedos, intercalando nudillos o laterales de las manos… Las manos no son las únicas responsables del masaje; se puede usar cualquier parte del cuerpo para rozar a la pareja: pechos, pies, cara…
- Hacer los movimientos sin prisas.
-Ser ambos los masajistas y los masajeados. Es importante intercalar los papeles, acariciar y ser acariciado.
-A la hora de recibir el masaje, intentar concentrarse en el placer físico, en la sensación que se nota con la fricción de las pieles. Se trata de querer que este sentimiento consiga tapar por unos minutos los quehaceres cuotidianos.
Todos estos consejos y la práctica conseguirán un contacto más íntimo con la pareja, un masajista particular, una comunicación a través del tacto.