MADRID | OTR PRESS
El consejo de administración de BBVA ha decidido congelar tanto las aportaciones al plan de pensiones de 79 millones de euros de su presidente, Francisco González, así como a sus sueldo. De este modo, González renuncia a una indemnización de 93,7 millones de euros que le correspondería en el caso de que la entidad decidiera prescindir de sus servicios. Además, elimina las indemnizaciones por cese para los consejeros ejecutivos, según consta en la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) con motivo de la convocatoria de la junta general de accionistas del 12 de marzo.
El BBVA considera que estas medidas, con las que reduce los costes en ejecutivos top del grupo, son acordes con las nuevas exigencias internacionales en materia de retribuciones al sector financiero, –a pesar de ser uno de los pocos bancos internacionales que no ha pedido ayudas al Gobierno y que, por lo tanto, es plenamente soberano en sus decisiones retributivas–, «y se han hecho respetando los compromisos contractuales existentes, que son ineludibles y transparentes», informaron fuentes financieras. En concreto, la entidad ha suprimido las indemnizaciones por cese de sus consejeros ejecutivos, los denominados blindajes, lo que le propiciaría un ahorro teórico de 178 millones de euros. De este modo, Francisco González renuncia a los 93,70 millones a que tenía derecho si la entidad decidía prescindir sin causa justificada de sus servicios.
La medida afectaría fundamentalmente al consejero delegado de la entidad, Angel Cano, quien mantiene el esquema de jubilación anticipada, estándar para todos los empleados del banco, consistente en un 75% del salario pensionable antes de cumplir los 55 años.