WASHINGTON | EFE
La economía estadounidense creció un 2,2 por ciento en el tercer trimestre, el ritmo más rápido de los dos últimos años pero por debajo de las previsiones del consenso de analistas que esperaban un repunte del 2,8 por ciento.
El dato definitivo del Producto Interior Bruto (PIB) en el tercer trimestre publicado ayer por el Departamento de Comercio es también inferior a la estimación inicial del 3,5 por ciento de octubre.
El Gobierno revisó posteriormente esa cifra a la baja dejándola en un 2,8 por ciento.
Antes del repunte experimentado entre julio y septiembre, la economía estadounidense se había contraído durante cuatro trimestres consecutivos, la primera vez que se producía una situación de ese tipo desde la Gran Depresión de la década de los años 30.
En el primer trimestre de este año el PIB se contrajo a una tasa interanual del 6,4 por ciento y siguió otra caída del 0,7 por ciento en el segundo trimestre.
Los analistas señalan que el repunte del PIB en el tercer trimestre podría haber puesto fin a la peor recesión de las últimas siete décadas.
Por lo demás, los datos publicados ayer revelan que el que el PIB creció menos de lo esperado debido a que el gasto de los consumidores fue ligeramente inferior a lo previsto, a recortes en los inventarios de las compañías e inversiones en equipos por debajo de las expectativas por parte de las empresas.
En concreto, el gasto de los consumidores, el principal motor de la economía estadounidense, creció un 2,8 por ciento, frente a los pronósticos que apuntaban un aumento del 2,9 por ciento.
En el lado opuesto de la balanza se sitúan los programas de estímulo del Gobierno, que impulsaron la alicaída economía del país.