GINEBRA | EFE
Los países en desarrollo unieron ayer sus voces para clamar que la Ronda de Doha no está muerta y exigir a las naciones ricas un compromiso real más allá de las palabras. «Lo que queremos mostrar aquí es que los países en desarrollo estamos trabajando. Ahora les toca al resto responder», según resumió el ministro brasileño de Exteriores, Celso Amorim, en rueda de prensa. El G-20, el grupo negociador de países en desarrollo con intereses agrícolas, se reunió ayer en Ginebra, 24 horas antes de que comience la séptima reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio que se desarrollará hasta el miércoles próximo.