MADRID | AGENCIAS
El vicepresidente de Finanzas de General Motors Europe, Enrico Digirolamo, aseguró ayer que la planta de Opel en la localidad zaragozana de Figueruelas será «clave» en la estrategia futura de la corporación para sus operaciones europeas.
Digirolamo, que realizó estas declaraciones después de que el grupo estadounidense anunciara que mantiene la propiedad de Opel, subrayó que la factoría aragonesa, que el pasado ejercicio alcanzó una producción de 423.000 unidades, ha sido una parte integral de General Motors durante los últimos 27 años.
Asimismo, el responsable financiero de General Motors Europe expresó el agradecimiento de la compañía al ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, por el «gran apoyo» que han proporcionado a esta planta tanto desde el Gobierno español como desde el Ejecutivo aragonés.
Por su parte, los sindicatos de la planta de General Motors en Figueruelas (Zaragoza), tras la sorpresa inicial generada por la suspensión de la venta de Opel a Magna, esperan conocer cuanto antes el nuevo plan industrial para la factoría antes adoptar medidas de presión como ya se han convocado en las plantas alemanas.
Representantes de UGT, CCOO, CGT, USO OSTA y el sindicato de cuadros Acumagne, que forman el comité de empresa de Figueruelas, compuesto por 35 miembros, reconocen que la cancelación de la venta ha sido una «bomba» y que hay que volver a empezar de nuevo otro periodo de negociaciones.
El presidente del Comité de Empresa, José Juan Arcéiz, de UGT, reconoció que la sorpresa ha sido «mayúscula», porque sólo había una posibilidad entre cien de que finalmente GM decidiera no vender Opel a Magna, e hizo hincapié en que prefiere «mantener la prudencia» ante la nueva situación.
Comentó que desconoce si las consecuencias de esta decisión para la planta zaragozana pueden ser peores o mejores.