En el lado de los ingresos, el parón de económico provoca que los recursos económicos, procedentes en su mayoría de los impuestos que gravan el trabajo, la actividad empresarial y el consumo, sean mucho menores. De esta forma, la caída de los ingresos tributarios fue del 19,3%, aunque si no se hubiesen tomado medidas, según Hacienda, habría sido del 14,5%. La recaudación por el IVA cayó el 33,9% entre enero y septiembre, aunque Ocaña subrayó que el descenso se ha moderado en términos mensuales (fue del 9,3%), lo que puede denotar, en su opinión, una cierta ralentización en el deterioro del consumo. Una moderación que también podría afectar a la actividad inmobiliaria, que también grava el IVA.