VENECIA | EFE
Los responsables de los bancos centrales de los países del euro continuaron ayer apostando por la cautela ante la posibilidad de una pronta recuperación económica, que, como definió el gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior a la reunión, será «lenta y frágil».
«En términos generales, nos esperamos que la recuperación sea más bien discontinua. A corto plazo será favorecida por factores de carácter temporal, pero a medio plazo se verá afectada probablemente por el proceso de corrección de los resultados del sector financiero y no financiero de la economía», afirmó el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, durante la misma rueda de prensa. Y es que el BCE, a pesar de los signos de «estabilización» que ve en la zona euro, sigue pidiendo «prudencia» y, en base a ello, ha decidido mantener en su mínimo los tipos de interés para hacer frente a sus previsiones inflacionistas a medio y largo plazo.
«Los resultados del análisis monetario confirman la valoración de empuje inflacionista contenido a medio plazo, de frente a la continua moderación de la expansión de la moneda y del crédito», comentó Trichet. «En este contexto, el consejo directivo espera que la estabilidad de los precios se mantenga a medio plazo, manteniendo así el poder adquisitivo de las familias de la zona euro», añadió el presidente del BCE, quien indicó que prevé que la tasa de inflación en la zona euro vuelva a niveles positivos en los próximos meses.
Según el BCE, en los próximos meses la zona de la moneda común puede beneficiarse de la recuperación de las exportaciones, de las «significativas» intervenciones estatales de estímulo macroeconómico y de las medidas adoptadas para poner en reactivar el sistema financiero, así como del hecho de que la confianza en la economía que «podría mejorar más rápidamente». Pero persisten los temores a posibles «interacciones negativas más intensas o prolongadas entre la economía real y el sector financiero», y nuevos encarecimientos del petróleo y otras materias primas, así como el miedo a tendencias proteccionistas.