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La salida del consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, ha despertado críticas entre los partidos políticos y sindicatos tras conocerse que recibirá 52,49 millones de euros en concepto de jubilación anticipada a través de una pensión anual de unos tres millones de euros brutos.
Los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, critican la cuantía de la pensión en un momento de crisis en el que voces del sector empresarial propugnan por abaratar los costes laborales.
Según Méndez, estas noticias provocan "irritación justificada" aunque "lamentablemente no son infrecuentes", por lo que dijo que se conformaría con que la CEOE fuera "más comedida" en los planteamientos que defiende sobre el coste del despido.
Por su parte, Toxo aseguró que no le gusta "personalizar", aunque coincidió con el representante de UGT en señalar que sectores que plantean reducir el coste del despido suelen llevar a cabo ese tipo de prácticas.
Las críticas también se han escuchado en el Congreso hoy miércoles. La diputada de Unión, Progreso y Democracia en el Congreso, Rosa Díez, considera la pensión una "obscenidad". "Hay cosas que son legales, pero que son obscenas en términos democráticos teniendo en cuenta la situación que atraviesa el país", ha lamentado.
Por su parte, el portavoz de Izquierda Unida en la Cámara Alta, Gaspar Llamazares, ha calificado de "escandalosa" la decisión de la entidad bancaria.