BRUSELAS | OTR PRESS
La Comisión Europea presentó ayer las propuestas legislativas para poner en marcha en 2010 un nuevo sistema europeo de supervisión, cuyo objetivo es prevenir la repetición de crisis financieras como la actual. La medida más polémica es la creación de tres autoridades europeas de supervisión (bancaria, bursátil y de seguros), que tendrán poderes de mediación cuando haya discrepancias entre los reguladores nacionales de los países en los que opera una entidad transfronteriza. Además, un nuevo órgano será el encargado de advertir los riesgos y emitir recomendaciones para evitar que éstos se materialicen.
Los planes finales del Ejecutivo comunitario se hicieron públicos en vísperas de la celebración en Pittsburgh (Estados Unidos) de la tercera cumbre del G-20 desde el estallido de la crisis hace dos años. La Unión Europea pretende así ejercer un papel de liderazgo en las reformas de la arquitectura financiera internacional. «Este sistema europeo puede inspirar un sistema mundial. Es la posición que defenderemos en el G-20 de Pittsburgh», dijo el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.
Las tres nuevas autoridades europeas se encargarán de elaborar normas comunes para las entidades financieras y supervisarán a las agencias de calificación de riesgos. Además, dispondrán de facultades decisorias vinculantes en caso de desacuerdo entre los supervisores del Estado de establecimiento y el de acogida de una entidad transfronteriza. Reino Unido era el Estado miembro más reacio a ceder poderes a estas autoridades europeas, sobre todo cuando se trata de decisiones de rescate de bancos que obligan a los Gobiernos a inyectar dinero en las entidades. Para convencer a Londres de que acepte la reforma, el Ejecutivo comunitario deja claro que las decisiones adoptadas por las autoridades europeas de supervisión no deberán incidir en modo alguno en las competencias presupuestarias de los Estados miembros.