La recuperación económica que se espera en la mayor parte de los países de la OCDE en 2010 no permitirá acabar con la destrucción de puestos de trabajo durante ese año, cuando se llegará a niveles récord desde la Segunda Guerra Mundial, con 57 millones de desempleados. «La crisis económica y financiera se ha convertido en una crisis de empleo» porque, aunque «vemos una recuperación económica, no por el lado del empleo», sintetizó Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) al presentar hoy en París su informe anual ´Perspectivas del Empleo´. Desde el comienzo de la crisis en 2007 y hasta junio pasado, habían pasado a engrosar las filas del paro 14,936 millones de personas.