MADRID | EFE
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, defendió ayer una reforma empresarial, y no laboral, para abordar un nuevo proceso de organización del trabajo y acabar con la dualidad del mercado y los abusos «en la contratación temporal».
En la clausura del congreso de UGT-Andalucía, Méndez sostuvo que esa reforma debe abordarse en el ámbito de la negociación colectiva y orientarse a cambiar la temporalidad por la estabilidad y a proteger el empleo y los derechos laborales.
Rechazó que España necesite una reforma laboral, pese a que los empresarios pregonan que la solución a la crisis es «su reforma laboral», y advirtió de que la patronal reforzará esta posición basándose en los últimos datos del Banco Mundial en los que se pone de manifiesto la pérdida de competitividad de la economía española.
Sin embargo, por delante de España en competitividad están países como Irlanda y Lituania, donde la destrucción de empleo ha sido mayor que aquí, y además, alegó que en Alemania, el país europeo con mayores dificultades para despedir, no se ha destruido tanto empleo como en España.
La diferencia con Alemania estriba, según el dirigente de UGT, en que las empresas «usan las tres erres de retener, clasificar y reubicar» al trabajador, mientras que las españolas utilizan «sólo una erre, la de rescindir» contratos.
De hecho, hay algunas evidencias en la economía española como que los salarios son más bajos que el promedio de Europa, los beneficios empresariales son más altos y que se creado más empleo en la etapa de bonanza.