MADRID | EFE
El Gobierno advirtió ayer de que, si no hay acuerdo sobre el diálogo social, legislará en la materia, lo que supondrá que unas veces gustará a los sindicatos y otras a los empresarios, quienes todavía no han mandado sus propuestas al Ejecutivo a pesar de que ya las tiene listas.
El intento fallido del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de lograr el miércoles el acuerdo en una cena en La Moncloa ha llevado al Gobierno a cambiar su diálogo.
Si hasta ahora sus distintos portavoces habían reiterado que el Gobierno no legislaría de forma unilateral, ahora considera lo contrario.
Después de que el miércoles la CEOE exigiera de nuevo en la mesa del diálogo social una rebaja de cinco puntos de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social y una reforma laboral, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, hizo ayer llegar el nuevo mensaje a las partes.
En declaraciones a RNE, el ministro afirmó que, si no hay acuerdo, el Ejecutivo adoptará medidas para «gobernar en interés general de los ciudadanos y las comentará bilateralmente con quien considere oportuno».
Corbacho reiteró que es imposible asumir la demanda de cinco puntos de la CEOE –en el tercer borrador del 13 de julio se propone 1,5 (medio punto de manera permanente y el resto sólo se aplicaría en 2010)– y defendió, frente al plazo de 24 horas solicitado por los empresarios para matizar sus exigencias, que el texto del Gobierno es «muy amplio».
En Moncloa, tras la «dura» cena de anoche y la postura de la patronal, se trabaja ya en un escenario en el que no haya acuerdo.
En esa tesitura, el Ejecutivo está decidido a adoptar las reformas laborales necesarias y, advierten las fuentes consultadas, algunas podrían no gustar a la patronal, otras a los sindicatos y otras a ninguno de los agentes sociales.