MADRID | OTR PRESS
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, compareció la ministra de Economía, Elena Salgado, quien hizo hincapié en que las entidades sistémicas ni tienen ningún problema, pero algunas otras «podrían tenerlos en los próximos meses» debido a la interacción de la persistencia de problemas de liquidez y financiación y el deterioro relativo de sus activos.
La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunció ayer la aprobación del FROB, donde destacó que, a pesar de que el sistema financiero español tiene una «probada solvencia», algunas entidades podrían «tener dificultades en los próximos meses». De la Vega indicó que con este fondo el Gobierno pretende facilitar la reestructuración bancaria, «manteniendo la confianza en el sistema financiero e incrementando su fortaleza». «Vamos a seguir generando confianza y dando apoyo», manifestó.
Del mismo modo, resaltó que persigue un doble objetivo, gestionar los procesos de reestructuración de las entidades de crédito, entre las que incluyó bancos, cajas y cooperativas de crédito, y contribuir a reforzar sus recursos propios en procesos de integración para que ninguna entidad tenga problemas.
Por su parte, la ministra de Economía, Elena Salgado, hizo hincapié en que las entidades sistémicas no tienen ningún problema, pero que algunas otras podrían tenerlos «en los próximos meses» debido a la interacción de la persistencia de problemas de liquidez y financiación con el deterioro relativo de sus activos, el aumento de la morosidad y la disminución del negocio. El fondo podría aprobarse en un pleno extraordinario el próximo 8 de julio, donde también podría abordarse el techo de gasto. La ministra confió en que el fondo se apruebe con el «máximo consenso».
Salgado también recordó que el Ministerio llevaba trabajando «bastante tiempo» en la elaboración de este proyecto en colaboración con el Banco de España, que es un proyecto «muy complejo» y que se aprueba es un momento adecuado para iniciar las reestructuración, ya que España no ha aportado grandes cantidades de dinero a ayudar a la banca, como han hechos otros países.