EFE
España, cuyo sistema de pensiones se enfrenta al desafío del envejecimiento de la población, debe desincentivar las jubilaciones anticipadas que dificultan el equilibrio de ese sistema, en particular en un contexto de aumento del desempleo por la crisis, según la OCDE.
"El problema es que el sistema (en España) sigue alentando las jubilaciones anticipadas", señaló a la prensa Edward Whitehouse, autor del informe bienal sobre las pensiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentado hoy.
Preguntado sobre el impacto del paro en España sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones, Whitehouse consideró que hay un problema del mercado de trabajo, y que los altos niveles de desempleo en España tienen un impacto en primer lugar sobre el presupuesto público por el pago de los subsidios.
También indicó que ese alza del desempleo tendrá consecuencias sobre las personas que pierden su trabajo, ya que les resultará más difícil cubrir el periodo completo de cotizaciones y podría traducirse en una disminución de sus pensiones.
Más allá de esos elementos, insistió en que "España se enfrenta al problema del envejecimiento".
España, como la mayoría de los 30 miembros de la OCDE, tiene como edad media de jubilación los 65 años, aunque la edad media a la que efectivamente pasan a ser pensionistas los ciudadanos del conocido como el "club de los países desarrollados" es de 62 años.
Tres países tienen una edad legal de 67 años para acceder a la jubilación (Estados Unidos, Islandia y Noruega), mientras otros como Dinamarca, Alemania o el Reino Unido han puesto en marcha reformas para subir por encima de los 65 años.
Los ingresos medios de los pensionistas en España son de 21.200 euros, frente a una media de 28.600 en la OCDE.
El sistema público de pensiones en España absorbe el 8,1% del Producto Interior Bruto, comparado con el 7,2% de media en los países de la organización.