EFE
En el encuentro en Río Rancho, en el que también estuvo presente el gobernador del estado de Nuevo México, Bill Richardson, Obama afirmó que "ha llegado el momento" de que los consumidores "cuenten con protecciones firmes y fiables".
"Es hora de una reforma levantada sobre la transparencia, la rendición de cuentas y una responsabilidad mutua", declaró el presidente.
Parte de la responsabilidad, recordó Obama, descansa en los consumidores, que en los últimos diez años han aumentado su deuda cargada a las tarjetas de crédito en un 25 por ciento.
"Una de las causas de esta crisis económica ha sido que demasiada gente vivía por encima de sus posibilidades, con hipotecas que no podían costear, comprando cosas que no podían pagar y exprimiendo sus tarjetas de crédito sin amortizarlas", apuntó.
No obstante, también recordó que en la actualidad las compañías de tarjetas de crédito cobran más de 15.000 millones de dólares en multas por retraso en los pagos.
Además, uno de cada cinco estadounidenses cuenta con una tarjeta de crédito que cobra intereses superiores al 20 por ciento.
Según denunció el presidente, en la actualidad estas compañías pueden subir los intereses que cobran cuando quieren.
Por ello, lanzó un llamamiento al Congreso para que apruebe cuanto antes el proyecto de ley que maneja para reformar el sector e impedir las prácticas abusivas, de modo que él pueda firmarlo el próximo 25 de mayo.
A juicio de Obama, una reforma exhaustiva del sector debe incluir garantías al consumidor que prohíban la imposición de penalizaciones, tarifas abusivas y aumentos desorbitados.
El mes pasado, el presidente se reunió con representantes de las 14 mayores compañías de medios de pago en Estados Unidos para abordar el impacto de la crisis económica entre los consumidores.
Debido al agravamiento de la crisis, la tasa de morosidad e impago en EE.UU. ha crecido un tercio desde finales de 2006 hasta la actualidad.