IBIZA | XICU LLUY
La del sábado fue una noche de relajamiento después de las descargas eléctricas de Javier Vargas y sus amigos. Permanecimos sentados en nuestros asientos, en un ambiente de respetuoso silencio, solo roto por las turbinas de los aviones que iniciaban su aproximación a la pista de aterrizaje de es Codolar. La panorámica, bellísima, de la Catedral, las murallas y el puerto nos ayudaron a evadirnos y a concentrarnos en la música, delicada, que ofrecieron dos grandes pianistas, el gallego Abe Rábade y el valenciano Albert Sanz. Se trataba del quinto experimento, o, mejor dicho, experiencia, del solista y compositor de Santiago de Compostela, posiblemente el mejor teclista del jazz español, con permiso de Chano Domínguez, y al que muchos comparan con el inolvidable Tete Montoliu, que ya actuó en Ibiza en 1988 y 1993, como recordarán los aficionados. Es verdad que el diálogo a dos pianos y cuatro manos que regalaron a las mil personas reunidas en el baluarte de Santa Llúcia está algo verde, pues apenas pudieron ensayar unas pocas horas durante dos días, pero no resulta menos cierto que ambos intérpretes suplieron esa inseguridad con un grado de compenetración y complicidad que únicamente está al alcance de personas que saben de qué va esto.
Terminado su concierto, Abe Rábade aseguró que este proyecto no se iba a quedar en agua de borrajas. «Intentaremos seguir juntos», dijo al periodista. Habrá que observar con atención las evoluciones de esta pareja de maestros, capaz de sacar notas del fondo del alma y llegar a nuestros corazones con exquisitez. El suyo fue un recital íntimo, elegante e introspectivo, que algunos espectadores escucharon con los ojos cerrados (y no era, desde luego, por tedio). Empezaron con ´Message from the Nile´, de McCoy Tyner, y ´Cañones´, un tema de Albert Sanz. Hubo guiños a uno de los autores preferidos de los invitados al Ibiza Jazz, Thelonious Monk, representado esta vez en los títulos ´Four in one´ y ´Evidence´, que también versionó el viernes el trío de Gianni Gagliardi, la sorpresa más agradable de la edición 22 del festival ibicenco. El duó tocó ´Memories of you´ (Eubie Blake), la número 6 de la serie de ´Chanson et danse´ de Frederic Mompou, ´Imagina´ (Antonio Carlos Jobim) y el fado ´Que Deus me perdoe´, muy lírico, de Frederico Valério. A modo de conclusión, el excelente ´Broken chart´ del señor Xesús Abelardo Rábade Villar.
La cantante ibicenca Ángela Cervantes se sumó a la arriesgada iniciativa del tándem Rábade/Sanz con tres temas en los que puso de manifiesto que estamos ante una voz bien labrada y cadenciosa. Aportó a la velada ´Camariñas´, una pieza popular gallega, su recreación de ´Sa serena cau menuda´ de Ressonadors y, al final, ´Things ain´t what they used to be´, de Duke Ellington. El público dedicó un fuerte aplauso al improvisado trío. Los abrazos entre Abe y Albert evidenciaron las ganas de pasárselo bien de ambos.
¡Ah!..., ya se nos olvidaba. El Ibiza Jazz de 2010 no terminó exactamente ahí. Se encargó de despedir el evento el cuarteto alemán Tok Tok Tok, que lideran la ñoña vocalista Tokunbo Akinro y el saxofonista Morten Klein. La comercial banda desgranó temas propios y, sobre todo, versiones de The Beatles incluidas en su reciente disco ´Revolution 69´. Una mezcla de acid jazz, blues, soul, funk, pop, música dance y chill out más plana que el valle de Corona. Su aburrida propuesta de riesgo cero provocó un goteo incesante de público hacia la puerta de salida. Hubieran encajado mejor en las puestas de sol de ses Variades.