SANT JOSEP | NAHUEL L.A.
Almeria Allenbruck es una holandesa de 37 años que cuida a su hijo Danny mientras su marido, Franz, saca las tarjetas de embarque en los estantes de facturación del aeropuerto. La holandesa y su marido hablan un más que correcto castellano y contestan amablemente las preguntas.
–¿Por qué eligió Ibiza para venir de vacaciones?
–Porque es una isla que no está demasiado alejada de Holanda y siempre hace buen tiempo. De vez en cuando he oído hablar de ella en mi país.
–¿Qué es lo más bestia que ha visto o que ha hecho?
–He visto chupa-chups de cannabis. ¡Ni en Amsterdam he visto esto! [ríe].
–¿Cómo les dirá a sus amigos que es Ibiza después de esta visita?
–Muy relajada, no en el sentido de tranquilidad si no en el de buen rollo…¡Cuando quieres algo tranquilo te tienes que ir a un bosque!¡Siempre hay cosas que hacer! Lo que quiero decir, en definitiva, es que se respira muy buen ambiente en Ibiza.
–¿Qué es lo peor que le ha pasado en la isla?
–Pinchamos la rueda del coche de alquiler. La tuvimos que cambiar, lógicamente.
–¿Qué le ha dejado con la boca abierta?
–Las cuevas del norte de la isla, cerca de Benirràs. Lo curioso es que son cuevas con el toque de Ibiza porque había luces y música disco. Era como una discoteca en la naturaleza.
–¿Qué ha comprado para regalar a sus amigos y familiares?
–Hierbas ibicencas. No las he probado porque estoy embarazada.
–La visita más cultural...
–A las cuevas de la música disco [ríe]. También ha sido curiosa la visita a una fiesta de la espuma que organizó Amnesia para los niños. Está muy bien porque si tienes niños es complicado conocer las discotecas de Ibiza.
–¿A qué playas ha ido?
–Cala Nova, ses Salines, Cala Xarraca, Portinatx, es Canar, Cala Martina, Cala Llonga…
–¿Qué platos típicos ha probado?
–Hemos probado una torrada ibicenca. Mi marido también ha tomado hierbas ibicencas.
–Lo más feo de Ibiza...
–La basura que hay en el mar. Hay muchos plásticos. Depende del viento pero siempre encuentras una bolsa o algo. Es feo.
–Los precios son…
–Son normales.
–¿Qué le ha parecido el servicio en los establecimientos?
–Siempre se han portado bien con nosotros. Como hablamos castellano no hemos tenido problemas con el idioma.
–¿Ha tenido que hacer cambios en sus vacaciones por la crisis?
–No, no hemos tenido problemas económicos. Todavía no y esperemos que no los tengamos en el futuro.
–¿Cree que hay demasiados turistas?
–¡Sí, pero es una isla turística![ríe] Hay muchos italianos pero, en general, hay mucha variedad.
–¿Volverá?
–No creo que lo hagamos en los próximos cinco años. Siempre cambiamos de destino.