IBIZA | R. SÁNCHEZ
Bellas mujeres subidas en tacones de vértigo, sofisticadas carpas instaladas por conocidas marcas de champán, whisky o relojes de pulsera, una barra exclusivamente para preparar mojitos, hombres bronceados con bermudas, camisa de lino y amplias gafas de sol… Es el ambiente «elitista», como lo describen los propios protagonistas, que rodea a un partido de beach polo.
Ayer se vivió el primer encuentro abierto al público del torneo que este año se ha organizado en Ibiza para dar a conocer esta mezcla de deporte y espectáculo en el que el juego es mucho más lento que en la modalidad practicada sobre hierba y en la que, además, las normas cambian. Sobre el campo de fútbol situado junto al hotel Don Toni, en Platja d´en Bossa, dos equipos que solo sumaban seis jugadores entre ambos. El terreno de juego en este tipo de enfrentamientos mide la mitad que en el polo tradicional, también los periodos disputados son la mitad (solo cuatro) y cada uno de ellos dura apenas seis minutos. Sin embargo, cada partido se alarga una hora ya que si un jugador se cae el tiempo deja de contar, si suena el silbato también se para el reloj y esos seis minutos pueden hacerse eternos. Tras cada periodo cambian todos los caballos (que son los que realmente sudan en este deporte) de manera que al acabar el encuentro han pasado por la pista 24 equinos.
En el terreno de juego se habla inglés, ya que los integrantes de los equipos son, en su mayoría, empresarios de muy variadas nacionalidades. Alrededor del campo se escucha ese idioma, aunque el acento argentino es el más común. De ese país procede el speaker, muchos de los jugadores (entre ellos el admirado Gabriel Omar Batistuta) y buena parte de los que se han desplazado a la isla con motivo de la primera Ibiza Beach Polo Cup. También se pueden oír algunas voces en español e incluso alguna en ibicenco: corresponden a los patrocinadores o a los amigos de estos que han acudido a descubrir en qué consiste el espectáculo. Es el caso de Carmen Fernández, que confiesa su desconocimiento sobre la disciplina: «Lo básico es que hay que meter gol», resume simplificando mientras asegura que la experiencia le parece muy interesante porque le da la sensación de no estar en Ibiza.