SANTA EULÀRIA | RAQUEL SÁNCHEZ
La visita a Santa Eulària de David Villa y Pepe Reina, dos de los jugadores de la selección española que ha ganado la Copa del Mundo de Fútbol, pretendía ser discreta. Lo que estaba previsto era una breve entrevista con el alcalde, Vicent Marí, para que éste pudiera agradecerles la victoria y entregarles unos obsequios por su esfuerzo y los buenos resultados conseguidos. Sin embargo, algún que otro vecino se enteró de lo ilustre de los invitados del primer edil y se acercó hasta el Ayuntamiento para intentar conseguir las firmas del delantero y el guardameta.
Allí estaban Juan Antonio y su hijo Jorge. Los dos habían viajado a Sudáfrica para disfrutar de todos los partidos de la selección desde octavos. Tuvieron la suerte de vivir el Mundial y ayer no quisieron dejar pasar la oportunidad de hablar con algunos de los artífices de la histórica victoria española. Mientras el alcalde daba la bienvenida a los deportistas a puerta cerrada, ellos calentaban el ambiente de la sala de espera con una vuvucela. Los jugadores habían visitado ya la sede consistorial después de ganar la Eurocopa en 2008 y prometieron volver a hacerlo si ganaban el Mundial. Ayer cumplieron su promesa y dieron la razón a Vicent Marí, quien está convencido de que Santa Eulària les da suerte y de que en 2012 serán de nuevo recibidos en el Ayuntamiento de esta localidad por haberse hecho de nuevo con la Copa de Europa. Además, aprovecharon su visita para firmar algunas camisetas destinadas a los equipos de varias categorías de la Peña Deportiva, el club de fútbol local, y para atender a varias decenas de niños que quisieron fotografiarse con los héroes de Johannesburgo.
El alcalde ofreció a los futbolistas unos «regalitos» del folclore pitiuso. «Las castañuelas más grandes del mundo para el equipo más grande del mundo», anunció Marí minutos antes de que uno de los jóvenes presentes en la recepción comenzara a hacerlas sonar ante unos divertidos Villa y Reina, que acabaron estampando sus firmas sobre los instrumentos de madera. Había más presentes. El segundo era una sorpresa que permanecía cubierta con camisetas de ´La Roja´ en el centro de la mesa de alcaldía. «Nosotros sabíamos que ibais a ganar el Mundial. Lo sabíamos antes de que os fuerais para allá, pero no lo sabíamos por casualidad, sino porque tenemos a la madre de todas las pitonisas», explicó el primer edil al que Reina respondió con un impaciente «¡El pulpo Paul!». «¡No, la novia de Paul, que vive en Tagomago y se llama Lali!», exclamaba Marí mientras se descubría el acuario y estallaban las risas y aplausos de los presentes.
Los futbolistas no quisieron extenderse demasiado en sus alocuciones, pero Villa explicó que ambos tienen residencia en la isla y que disfrutan mucho reuniendo a sus familias y a las de otros futbolistas. «Si venimos año tras año es porque cada vez nos sentimos más a gusto aquí», señaló el ´guaje´. Reina apuntó que lleva ya 12 años veraneando en Ibiza y bromeó: «Si las visitas a Santa Eulària nos siguen trayendo tanta suerte, seguiremos viniendo».
El portero recordó que hace dos años el alcalde de Santa Eulària se había comprometido a pagar una semana de vacaciones a toda la selección por ganar la Eurocopa. «Todavía están pendientes. Esa semana se ha convertido en un mes por haber ganado el Mundial», bromeó.
Villa aseguró que sus vacaciones este año están siendo «las mejores» por haber ganado el Mundial y mucho más tranquilas que en veranos anteriores por saber dónde va a empezar a entrenar. Sobre su nuevo proyecto en el Barça explicó que está muy ilusionado por jugar con «un grande que lo ha ganado todo en los últimos años» y deseó poder aportar su granito de arena para nuevos triunfos. «Mientras estoy descansando me dan ganas ya de empezar a entrenar», confesó antes de insistir en que le encantaría coincidir en su nuevo equipo con Cesc. Asimismo, afirmó que haber conseguido el Mundial no hace más que motivarles a lograr nuevos éxitos y emular a Brasil «que tiene cinco». Sobre la despedida de Raúl González del Real Madrid, Reina destacó que es un jugador que ha significado muchísimo. «Todos los homenajes que le hagan son pocos», concluyó con solemnidad.