SANT JOSEP | PABLO SIERRA DEL SOL
No son bucaneros en el Caribe del siglo XVIII pero hostigan a las embarcaciones que fondean en las playas de las Pitiusas. Aunque se enorgullecen de transportar un buen cargamento de botellas de ron dominicano en su catamarán, no tienen por escondite la mítica isla de la Tortuga. Beatriz, Mitra y Fernando son piratas sin parche ni garfio, encargados de promocionar el ron más añejo de la marca Brugal de una manera muy llamativa: ofreciendo lecciones de coctelería entre yates y veleros.
Cada mañana, cargados con todos los elementos imprescindibles para preparar un mojito (hierbabuena, hielo, ginger ale y, por supuesto, ron añejo) embarcan en una lancha y zarpan en busca de voluntarios que quieran aprender a elaborar el popular cóctel. Las aguas cercanas a es Jondal parecen propicias para su misión. Un imponente yate en el que siete amigos alicantinos disfrutan de unos días de asueto les abre las puertas de par en par.
«Hemos venido para celebrar el ascenso del Hércules a Primera División», explica uno de ellos, clarificando la presencia de una bandera del club herculino en lo más alto de la embarcación. Sin dudarlo ni un segundo, los veraneantes alicantinos se calan los gorros de promoción que les ofrecen Beatriz y Mitra para atender, al son de la música tropical que suena en un potente equipo, a la clase de coctelería que ofrece Fernando en la cubierta.
Desde el 18 de julio, estos tres jóvenes recorren la costa pitiusa a bordo de un catamarán, que se ha convertido en su casa hasta finales de mes, donde comparten el pequeño espacio de la embarcación con el patrón de la misma y el coordinador de la campaña de publicidad. Una experiencia única para tres personas de «tierra adentro», como se definen ellos mismos. «Yo soy de Madrid y nunca había pasado un día entero en el mar», explica Beatriz, a la vez que Fernando recalca las diferencias entre Ibiza y su Mérida natal. «Aquí el calor es más insoportable por la humedad. Eso sí, la oportunidad de recorrer la isla en barco no tiene precio. Algunas de las calas que he visto me han dejado sin palabras», comenta este extremeño que prepara mojitos como si hubiera nacido en Santo Domingo. «Lo más importante es macerar con cuidado la hierbabuena para que suelte todo su jugo pero no se rompa», relata.
La bahía de Portmany es, de momento, el lugar donde la campaña promocional ha tenido un éxito mayor. «Era impresionante. Los barcos estaban prácticamente en fila para que les preparásemos un mojito y no dábamos abasto», comenta Mitra, enfundada en un bikini de color rojo intenso.