IBIZA | PABLO SIERRA DEL SOL
Un rincón de la playa de ses Figueretes emuló durante la tarde de ayer a la arena de las brasileñas Copacabana o Ipanema, por lo menos a lo que al nivel coctelero se refiere. Sin embargo, no se podía degustar ninguna caipirinha a pie de playa. En el local Es Xiringuito, la delegación de bármanes de Ibiza y Formentera organizó un concurso de elaboración de sangrías que reunió a cinco especialistas del cóctel venidos de distintas partes de la isla.
«El objetivo de este certamen es más divulgativo que competitivo», explicó Juan Carlos Cortez, un barman argentino residente en Ibiza que preside la delegación. Cortez espera que actividades como la realizada ayer en ses Figueretes contribuyan a expandir la popularidad de la delegación entre la sociedad pitiusa. La veintena de personas que acudió a la playa oyendo la llamada de la coctelera puede dar fe de que en Ibiza hay imaginación entre sus bármanes.
Al final, el ganador fue Stefano Serra, un joven «innovador y muy participativo» tal y como lo definió el también barman Daniel Martínez Roig, que, además de participar, ejerció como speaker del acto. Serra deleitó a la audiencia con la prepareción de una sangría de cava. Antes de añadir el componente espumoso, el barman ganador había pasado el resto de ingredientes por la licuadora, haciendo visible la «diversidad» de la que presume Cortez a la hora de preparar la popular bebida estival.
«Las sangrías de este concurso pueden ser catalogadas como ´de autor´», aseguró el presidente de la delegación minutos antes del inicio del certamen. Cada maestrillo tiene su librillo y cada barman su propia puesta en escena. Desde la sobriedad y rigor de Óscar Nevado, el primero en salir a escena y tercer clasificado, al espectáculo de Daniel Martínez Roig que aderezó su sangría de vino tinto al ritmo de la música brasileña y del swing que pinchaba el dj del establecimiento playero.
Leonardo Fraceschetti, italiano criado en Argentina, consiguió el segundo puesto en el concurso, mostrando que los siete años que lleva en el mundo del cóctel le han enseñado más de un truco cuando tiene que ponerse a mezclar bebidas. «Los cócteles son mi vida. Me picó la curiosidad hace unos años y empecé a prepararlos en Buenos Aires. Luego, decidí irme a Brasil para aprender cómo se hacían de verdad las caipirinhas», bromea Leo, como es más conocido entre sus compañeros. Ahora, su próximo objetivo es Australia. «Quiero irme allí en octubre porque hay más oportunidades para trabajar de barman. Aquí en Ibiza todos los sitios quiere ofrecer cócteles pero nadie quiere dedicar a alguien específicamente a ello», sentencia Leo, consciente de que es imposible «atender una cafetera» y ocuparse de todo el proceso de elaboración del combinado.
La calidad de los materiales, la innovación constante en las mezclas y el estudio de las proporciones es vital para que el resultado sea deslumbrante para el paladar, ofreciendo un gusto único. «En la delegación ofrecemos cursos de barman para formar a la gente que tiene que seguir manteniendo al alza esta profesión en Ibiza», concluye Cortez.