SANT JOSEP | PABLO SIERRA DEL SOL
Sentado tranquilamente en uno de los bancos cercanos a la zona de embarque del aeropuerto de es Codolar, Antonio Sampedro mira despreocupadamente a sus dos pequeños jugar a fútbol en medio de la terminal mientras su mujer lee, ajena a las circunstancias, una gruesa novela. Un polo rojo brillante atravesado por la cinta negra de una bandolera y unas gafas oscuras le dan a Antonio un aspecto informal y relajado, producto de los once días que ha pasado junto a su familia disfrutando de una Ibiza que ha «desmitificado».
–¿Por qué eligió Ibiza para venir de vacaciones?
–Habíamos estado ya en Mallorca y nos gustó, así que queríamos seguir descubriendo otros destinos en las Balears como la isla de Ibiza.
–¿Qué es lo más bestia que ha visto o que ha hecho?
–No me ha sorprendido nada en la isla, cada zona tiene su encanto. Gracias a este viaje hemos podido desmitificar un poco la imagen que nos llega de este lugar, la de las discotecas donde los jóvenes consumen drogas.
–¿Cómo les dirá a sus amigos que es Ibiza después de esta visita?
–Les diría que es un lugar apacible, tranquilo y bello. La zona del norte es perfecta para los que busquen turismo familiar .
–¿Qué es lo peor que le ha pasado en la isla?
–No nos ha pasado nada malo en nuestra estancia. Solamente nos dejó mal sabor de boca no haber podido pasar más tiempo en Formentera. Cogimos un barco en Santa Eulària al mediodía y tuvimos que volver a las cinco de la tarde. Nos dio tiempo a ver dos playas pero no fue suficiente.
–¿Qué le ha dejado con la boca abierta?
–Las playas de la isla, sobre todo las Platges del Comte por su agua y porque está en un enclave privilegiado.
–¿Qué ha comprado para regalar a sus amigos y familiares?
–No hemos comprado muchos recuerdos, solamente los típicos souvenirs.
–La visita más cultural...
–Fuimos a ver toda la zona de Dalt Vila y las iglesias del interior de la isla, aunque no pudimos entrar en ninguna de ellas. También nos acercamos expresamente hasta el poblado fenicio de sa Caleta y nos quedamos con las ganas de entrar en la necrópolis de Puig des Molins, que también estaba cerrada.
–¿A qué playas ha ido?
–Con el coche, a muchísimas.
–¿Qué platos típicos ha probado?
–Algo hemos probado pero no recuerdo el nombre.
–Lo más feo de Ibiza...
–Ibiza no tiene nada feo.
–Los precios son…
–Abusivos. La mayoría de los restaurantes son caros en comparación con la calidad que ofrecen
–¿Qué le ha parecido el servicio en los establecimientos?
–Muy bueno y correcto.
–¿Ha tenido que hacer cambios en sus vacaciones por la crisis?
–Afortunadamente, no.
–¿Cree que hay demasiados turistas?
–Hay muchos pero no demasiados.
–¿Volverá?
–No tenemos la costumbre de repetir destinos, nos gusta descubrir sitios nuevos en nuestras vacaciones de verano. Sin embargo, Ibiza es un sitio diferente porque por su belleza y tranquilidad merecería otra visita. Puede que un futuro volvamos a la isla.