SANT JOSEP | EVA DÍAZ
Cecilia y sus tres amigas han pasado una semana disfrutando de las playas y los paisajes de Formentera. Las italianas decidieron visitar la isla como destino de vacaciones porque una de ellas tiene un hermano que posee una peluquería en Sant Francesc. Según Cecilia, hay muchos turistas italianos que «dan una mala imagen» de Italia porque son «maleducados» y «ruidosos».
—¿Por qué ha elegido Formentera para venir de vacaciones?
—Porque el hermano de una amiga tiene una peluquería en la isla y nos invitó.
—¿Qué ha hecho estas vacaciones que pensaba que nunca haría?
—Nunca habíamos viajado las cuatro juntas y ésta era la ocasión ideal para unas vacaciones de mujeres y visitar a nuestro amigo. Hemos venido sólo a relajarnos. No fuimos a bailar ninguna noche porque somos muy viejas [ríe].
—¿Cómo les dirá a sus amigos que es Formentera después de esta visita?
—Les diré que es una isla muy bonita y con mucha calma.
—¿Qué es lo peor que le ha pasado en la isla?
—Me caí de la moto y me rasqué el codo [enseña su herida tapada por un esparadrapo]. Tuvimos el accidente por la noche. Como estaba muy oscuro, no veíamos el camino y resbalamos. Por suerte, no nos pasó nada grave, pero tuve miedo por mi amiga porque iba detrás. Tuvimos que pagar 25 euros porque se rompió el espejo de la moto.
—¿Qué le ha dejado con la boca abierta?
—El mar es impresionante. Es como una piscina porque el agua es cristalina y está siempre en calma. Todos los paisajes de Formentera son muy bonitos, sobre todo las vistas desde el mirador de la Mola, porque se puede apreciar toda la isla.
—¿Qué ha comprado para regalar a sus amigos y familiares?
—Algunas pulseras y bolsos.
—La visita más cultural.
—No hemos visitado nada cultural. En la guía vimos que había dólmenes, pero no llegamos a conocerlos.
—¿Qué platos típicos ha probado?
—No hemos probado nada típico, la mayoría de los días comíamos pizza y algo de pescado. También probamos el allioli en un restaurante.
—¿A cuántas playas ha ido?
—A ses Illetes y a Migjorn.
—Lo más feo de Formentera es...
—No hay nada feo en la isla. Lo único malo es que ¡el agua de la ducha del hotel salía salada!
—Los precios son...
—Son muy caros. El precio del agua es una barbaridad. En algunos sitios la botella de agua pequeña costaba 2,50 euros.
—¿Y el servicio en los establecimientos?
—El servicio es bueno. La gente es muy amable, aunque hay algunas personas que se nota que ya están cansadas de tantos turistas.
—¿Cree que hay demasiados turistas?
—Sí, sobre todo italianos. Y tengo que decirlo, son los peores porque dan una mala imagen de Italia en España y en el resto del mundo que no es verdad. Los italianos que vienen aquí hacen mucho ruido y son maleducados. Por ejemplo, siempre están gritando y tiran los paquetes de cigarrillos en la playa. A mí me da vergüenza porque la gente generaliza y piensa que todos los italianos somos iguales.
—¿Volverá?
—Sí, me gustaría volver. Pero, personalmente, pienso que una semana es demasiado porque al final te cansas de ir a la playa y de tanto sol.