POR JUAN SUÁREZ
—Usted ha pasado de colaborador a presentar un programa de corazón con una antagonista como María Patiño y parece que le va bien. ¿Cómo va su programa ´Vaya par´ en Antena 3?
—Soy el primer sorprendido por la aceptación del programa porque funciona aunque no está cuajado como a mí me gustaría. Todavía no estamos encajados los unos con los otros, ni el programa está redondo, pero el público siempre tiene la razón.
—Explíqueme lo de que no están cuajados que me pierdo…
—Pues que le ocurre como a una tortilla de patatas cuando no está bien hecha. Por una parte está blanda y por la otra está liquida. Le falta una buena cocción. O a lo mejor es que le faltan huevos al programa [risas].
—María Patiño y usted han sido antagonistas en muchas ocasiones ¿Cómo se entienden en un mismo plató?
—Seguimos siendo antagonistas. No tenemos nada que ver el uno con la otra y viceversa. En el plató seguimos cada uno como hasta ahora. Ni yo tengo nada que ver con ella, ni ella conmigo. No somos amigos, ni confidentes. No se me ocurre ni ir a comer con ella. ¡Dios me libre! Podría indigestarme.
—¿Cuál es la diferencia entre ser colaborador o protagonista de un programa de televisión?
—En mi caso, ninguna. No aspiro a ser un presentador como Jaime Cantizano, entre otras cosas porque no soy ni tan guapo ni tan joven. Dentro de mi cometido hago lo que he hecho siempre aunque de forma más amplia. Para mí no ha cambiado nada, sigo trabajando con la misma filosofía y mi forma de expresarme es la misma. Creo que innovar o hacer experimentos en estos momentos puede ser peligroso. Sobre todo a ciertas edades.
—¿En estos tiempos de crisis, lanzarse a hacer un nuevo programa de televisión es audacia o temeridad?
—Yo lo veo como una confianza que ha depositado la cadena en nosotros. Te confieso que al principio me cabreó esta idea porque tenía que decidir entre la vanidad y la comodidad. La vanidad de haber sido elegido para un programa y la incomodidad de quedarme sin vacaciones, pero como uno es muy profesional y me gusta el dinero opté por hacerlo, lo que no deja de ser un sacrificio para alguien como yo. A mí me gusta pasar veinte días en Ibiza, ir de playa, disfrutar del verano, del sol, del mar y de mis vacaciones.
—Un año más ha estado como invitado al desfile de la moda Adlib. Usted siempre ha sido muy crítico, ¿qué le ha parecido este año?
—Una modernización y una condensación de lo que hasta ahora se había convertido en algo inacabable, larguísimo y pesado, por lo que me sorprendió la capacidad de síntesis del desfile de este año. Ha sido la recreación de la versión andaluza del auténtico espíritu de la moda Adlib que, según recuerdo, no tenía tantos volantes.
—Como observador objetivo que lo ve en la distancia y en el tiempo, ¿cómo ve el momento actual de esta moda?
—Creo que hay que actualizarla y modernizarla conservando el aire de telas blancas, puntillas, encajes y del espíritu de yaya que al principio tuvo esta moda.
—¿Y tiene futuro en un mundo tan globalizado por las marcas multinacionales y las tendencias?
—Si acentúan los rasgos y la personalidad ibicenca, sí. Me encantó que muchas fases del desfile estaban acompañadas por música de Ibiza, una música preciosa que hay que conservar y rescatar y olvidarse del chimpampum. El dj Valentín Huedo estuvo acertado, pero hay que meter más temas autóctonos o tradicionales. Convendría remarcar la línea ibicenca para que la gente que viene de fuera compre algo auténtico. Hay que volver a los orígenes y que se dejen de coñas.
—Dejemos la moda y volvamos al mundo del periodismo. ¿Los medios de comunicación españoles están atravesando una crisis más aguda que otros sectores?
—Desgraciadamente, ves que muchos compañeros están siendo despedidos. Esto estremece y asusta y hablando ahora muy en serio te digo que cuando te hacen una oferta interesante de trabajo no puedes tener la desfachatez de rechazarla, y más sabiendo cómo están las cosas en la actualidad. Nunca hay que escupir al cielo, porque el cielo a veces se cobra un precio muy alto.
—¿La prensa del corazón está más afectada por la crisis que la generalista?
—No lo creo. Loa datos recientes dicen que mientras Hola baja y Lecturas está en los peores índices de ventas de su historia, la revista Diez minutos ha subido 70.000 lectores. Hay unas oscilaciones que marcan las variaciones y la inestabilidad de las empresas o los directores de los medios. La gente sigue demandando este tipo de prensa porque es la única seria que hay en España.
—¿Quiere decir que la información del corazón es más seria que la política o general?
—Ante los comentaristas políticos sientes vergüenza al ver cómo están vendidos. Imagino que trabajan entregados y con devoción política por lo que defienden. No quiero decir que estén vendidos ni comprados, pero sí que hay una deformación o manipulación que en la prensa del corazón no se ve. Por lo menos en el periodismo que yo practico.
—Ha pasado por la radio, la prensa escrita, las revistas y la televisión. ¿Con cuál se queda en estos momentos?
—No hago radio porque hay un futuro incierto, pagan menos que en la televisión y, puestos a hacer el mismo trabajo, me quedo con el que paga más.
—¿Qué le parece que se publique un artículo suyo en internet sin cobrar?
—Me encanta siempre y cuando lo reproduzcan citando al autor, la procedencia, el origen, la publicación o el medio y que no hagan como TVE, esa televisión que pagamos todos, que entran a saco en tus artículos y comentarios sin citar la procedencia. Eso es un latrocinio y falta de compañerismo, sobre todo porque es una televisión que vive de todos nosotros.
—¿Le parece correcto que se digitalicen los libros en internet sin consentimiento de la editorial o el autor, con la correspondiente perdida de ventas que esta gratuidad conlleva?
—Los autores tienen que vivir y en este tema el Ministerio de Cultura debería fijar unas bases para proteger los derechos intelectuales que son de cada autor. Pero estoy harto de ver que cuando firmas un contrato televisivo te ponen una cláusula en la que cedes todos los derechos y te quedas en pelotas, no sé qué podemos pedir. Al final los derechos de reproducción son siempre de la cadena o de la productora que te contrata.
—¿La guillotina de la audiencia corta o sólo aprieta?
—Siempre había pasado de las audiencias, pero con este programa me está ocurriendo algo curioso. No estoy de acuerdo en cómo se hace, realiza o se plantea ´Vaya Par´, pero ahora miro las audiencias para ver si están equivocados los que hacen el programa o yo. En la reunión que tenemos cada día antes del programa discutimos con la directora la forma de comenzar, cómo plantearlo y realizarlo y, en esto, curiosamente, solemos coincidir María Patiño y yo. Sin embargo, la directora distribuye los contenidos del programa en función de cuándo las otras cadenas van a publicidad o tienen menor audiencia. Y al final las audiencias dicen que ella está en lo cierto. Ella lo hace con criterio comercial y nosotros, con criterio periodístico.
—Hábleme de aquella Ibiza dorada de los setenta que usted vivió y recuerda siempre con intensidad.
—¡Qué te voy a contar a ti que tú no sepas! Aquella era una Ibiza idílica, romántica, maravillosa e irrepetible. Ahora tenemos la Ibiza del turisteo, nos visita la comarca los fines de semana. Y no me refiero a Sant Carles o Santa Gertrudis, sino a las hordas de turistas de camiseta y alpargata que nos visitan y que van como yo, en camiseta y chanclas. Es bucólico y lindo evocar la isla de los sesenta. ¡Qué bonito era Ibiza cuando el chiringuito de playa era un quiosco donde la niña Gueri vendía pareos!
—Sin embargo, la modelo Naomi Campbell y su novio, el millonario ruso Vladislav Doronin, llevan dos meses buscando un casa para comprar en la isla, como muchas otras celebridades.
—A Naomi la pareció cara la casa de Borja Thyssen, según me cuenta. Ibiza sigue siendo, sin duda, el lugar preferido para el lujo cachondo con ganas de diversión, expansión y relax. Y luego está la Ibiza de la calma. Tranquila, tradicional e inalterable a los cambios y a las modas y eso ni Matutes pudo cargárselo. Él, que es tan amante de la isla y protector de los espacios naturales…
—¡Pero si está usted está ahora mismo en medio de un parque natural que es la envidia de todo el Mediterráneo!
—Efectivamente, cada vez que vuelvo a ses Salines y veo esta maravilla convertida ahora en Parque Natural, me digo a mi mismo: ´Dios existe´.
—Un medio del corazón ha dicho que la foto más perseguida de este verano es la de la princesa Letizia en biquini. ¿Vale esa imagen 300.000 euros como se apunta?
—En biquini no porque ya se le hizo, y gratis, hace dos años. En topless sí creo que valdría esa cantidad y sería la foto del verano, aunque por las fotos del Rey desnudo publicadas en Italia se pagó mucho menos.