SANT CARLES | A. F. F.
José Gutiérrez desembarcó sus tablas en Ibiza hace ocho años para seguir con su profesión-afición también en las islas. Antes había sido profesor de surf y sus variantes en lugares como las Canarias y en este tiempo se ha dedicado a enseñar cómo se cabalgan las olas de las Pitiusas, que, por cierto, son bastante dóciles. Gutiérrez asegura que, por eso mismo, las islas son el lugar ideal para aprender. La parte negativa es que, una vez iniciado, el surfero necesita más y tiene que salir a buscarlo a otras latitudes con aguas más bravas.
Desde 1995, Gutiérrez ha ofrecido sus conocimientos a través del mayorista especializado Nomad Surfers y ha organizado estancias conocidas como Surfer Camps en las que aprender los rudimentos de este deporte. Ahora acaba de abrir su propia escuela, que se desplaza allá donde haya buen oleaje, siempre dentro de Ibiza. Sus calas preferidas para formar a nuevos jinetes marinos son «Cala Nova y Aigües Blanques», aunque también atraviesan la isla para practicar una variante del surf muy pujante últimamente: el paddle surf o stand up surf.
Se trata de una modalidad inventada, como todo lo que tenga que ver con este deporte, en Hawaii en los años setenta y complica todavía más la delicada combinación de equilibrio y coordinación que requiere dominar la tabla. En esta variante, el surfero se ayuda de un remo alargado y fino hasta la cuchara del extremo para propulsar la tabla.
En el paddle surf se utiliza una plancha de mayor tamaño que las convencionales y las hay terminadas en punta simple y doble. La mecánica de este deporte, por lo demás, es idéntica al surf convencional: Se trata de colocar la tabla en posición para aprovechar la fuerza de las olas y que las propulsen. Los remos permiten dirigirla hasta el lugar más adecuado para comenzar a montar las olas y también para mantener el equilibro cuando es la fuerza del mar la que empuja la tabla. «Ibiza es un lugar ideal para el paddle surf», explica Gutiérrez, porque la relativa suavidad del oleaje y el buen clima permite plantearse travesías más largas y durante todo el año.
Gutiérrez dice que un nuevo surfero aprende lo básico en un cursillo de ocho horas. Para el paddle surf bastan cuatro horas para obtener el nivel elemental y otras cuatro para aprender a hacer travesías.