Baloncesto. Liga EBA (Grupo E)
JOSÉ SANCHÍS | LLÍRIA/ÁREA 11
El Space Ibiza Bàsquet sumó su tercera derrota de la temporada en un partido en el que los jugadores de Dani Perdiguero acabaron pagando su falta de acierto en los tiros y sobre todo los numerosos errores en los pases cometidos en los primeros diez minutos.
Tras un inicio igualado el Llíria comenzó a tomar ventaja en el marcador hasta alcanzar los 16 puntos (28-12) con que concluyó el primer cuarto. Urit Kelly, con ocho de los doce puntos que consiguió el equipo ibicenco, mantuvo el tipo en el aspecto anotador, con un desacertado Rosa en el tiro y con Vázquez cargado de personales.
El técnico de los de Vila no tuvo más remedio que dar entrada a un tocado Marc Cuesta, que no pudo estar mucho tiempo sobre la pista por sus problemas en el talón mientras veía cómo a su equipo le costaba coger el ritmo del partido.
El segundo cuarto no empezó de mejor forma para Sa Graduada, que encajó un parcial de salida de 9-0, después de más de dos minutos sin anotar. Una canasta de Urit y otra de Rosa parecieron dar vida al quinteto colegial, pero el escolta García y el ala-pívot Domínguez hacían demasiado daño bajo el tablero, y que finalmente se marcharon al túnel de vestuarios con una desventaja de veintiún puntos (49-28).
En el tercer cuarto las cosas cambiaron debido, en parte, al exceso de relajación del conjunto edetano, que vio cómo los jugadores ibicencos rebajaban la diferencia de veinte puntos después de muchos minutos, gracias a las acciones ofensivas de Urit y a un triple y dos tiros libres anotados por De la Osa (53-35). Nacho Rodilla, viendo peligrar la ventaja de su equipo, pidió tiempo muerto y dio entrada a sus torres para conservar una ventaja de veintitrés puntos 71-48 que le garantizara una plácida recta final del partido.
En el último cuarto, el Ibiza Bàsquet volvió a las andadas y después de un horrible inicio encajó un parcial de 9-2 que daba a los valencianos una ventaja de treinta puntos (80-50) a 7´29´´ para la conclusión. A raíz de ahí se produjo la lesión de Urit Kelly, que, en un principio parecía no revestir importancia, y los pitiusos ya se dejaron ir.