IBIZA PABLO SIERRA DEL SOL
La estampa en ses Figueretes no puede ser más curiosa. Tres tipos altos, ataviados con la misma camiseta de color negro, posan guasones para la cámara en la arena de la playa de Vila, mientras un jubilado no puede evitar la tentación de curiosear en busca del por qué de la sesión.
Los tres personajes no son famosos, aunque dos de ellos se ´resguarden´ tras vistosas gafas oscuras del apacible sol de enero que calienta el mediodía. Sin embargo, este trío está haciéndose con un nombre en el mundo del voleibol español.
André Leoncio, Nugget, Saulo Costa y Arthur Borges –que así se llaman– tienen en común su nacionalidad brasileña, su calidad innegable en la cancha y la extraña forma en la que aterrizaron en la isla y pasar a engrosar la plantilla del Pachá Ibiza, revelación de la Liga FEV.
Sentados en el muelle que separa ses Figueretes de Platja d´en Bossa, explican sus aventuras. Nugget, el veterano del trío a sus 32 años, lleva ya cuatro temporadas en Eivissa, donde acabó tras algún sinsabor empresarial en la Amazonia. «Me convenció un primo mío que estaba en la isla. Vine a ciegas por unos meses y ahora no pienso en irme», afirma uno de los mejores opuestos de la categoría.
Saulo Costa y Arthur Borges representan el desparpajo de la juventud y con 22 años tienen un futuro muy prometedor, que se puede leer en los remates que dan aire al Club Voleibol Eivissa en los momentos más difíciles del partido. Costa llegó en septiembre y, de su mano, Borges completó la plantilla en Navidad después de que Toni Gino se quedara prendado de su juego a través de unos vídeos. No en vano, llegó a ser vonvocado con la selección juvenil canarinha. Ambos se conocieron en la Universidad de Sâo Paulo y junto a Nugget aportan la vistosidad de su voleibol de samba al C.V. Eivissa.
Del ambiente en el pabellón, ya se encargan un grupo de compatriotas suyos, que forman un grupo de animada percusión. «Yo toco con ellos habitualmente, pero como tengo que jugar no puedo coger el tambor en los partidos», bromea Nugget, cicerona de Costa y Borges en su llegada a la isla.
Los exuniversitarios destacan «sentirse como en casa» en el equipo de Vila. «Hay muchos brasileños en las gradas, el ambiente se parece al de los pabellones de nuestro país y hasta jugamos de amarillo», explican.