IBIZA | PABLO SIERRA DEL SOL
Los cómics de Uderzo y Gosciny fijaron a dos personajes en la memoria colectiva de grandes y pequeños. Medio siglo después, Astérix y Obélix siguen siendo dos referentes intergeneracionales y tienen su réplica en el voleibol ibicenco. El Pachá Ibiza Voley se ha convertido en un equipo irreductible en la Liga FEV. Si los amarillos flojean cuando juegan a domicilio, Es Viver sigue siendo invencible, a imagen y semejanza de aquella aldea que traía por la calle de la amargura a los ejércitos de Julio César.
Ayer, la poderosa ´legión´ del Universitat Politècnica de València lo comprobó. El flamante líder de la competición llegaba a la isla con la voluntad de romper la racha de 15 meses sin perder en casa que acumula el agigantado Club Voleibol Eivissa, un debutante en la categoría que mira sin complejos al ascenso.
El partido prometía y cumplió desde el calentamiento. Las balas de fogueo dejaron paso a la artillería pesada en el inicio del primer set. El punto inicial fue premonitorio de lo que sucedería después: gran saque del visitante Sacristán, recepción de López, colocación de Mariano Esteban –brillante nuevamente desde la posición de líbero– y puntazo de Edmond Solanas, que ayer volvió a cargarse el equipo a la espalda mostrando galones de Superliga.
El catalán debió caerse en la marmita de pequeño, porque a sus 33 años sigue machacando la pelota en cada remate. Su aportación, unida a la cohesión de todo el bloque, fue clave para despegarse de los valencianos al final del intensísimo primer parcial, que concluyó 25-23.
Con mucho camino por recorrer, la Galia ibicenca volvió a darle otro disgusto al líder de la Liga en el segundo acto, que cayó del lado visitante por 25-21, con Cardenache asegurando los últimos saques.
La actuación se redondeó en el último parcial, donde la irreductible escuadra de Toni Gino –el Panorámix de este equipo– tuvo que remar contracorriente después de que André Leoncio, Nugget, se retirara al doblarse un tobillo. Víctor Sánchez le suplió sin que le temblara el pulso, Arthur Borges y Mario Oliva sacaron el músculo a relucir, la defensa se apretó para frenar las embestidas de Monfort y Sacristán...
El Pachá apagó el último incendio de la Politècnica y cerró una victoria importantísima con el 25-23 final. La aldea sigue intacta hasta la próxima viñeta, el siguiente libro de esta exitosa colección quizás esté ambientado en una división superior. Es Viver es el aval para lograrlo.