INCA | TONY TENERIFE
Dos goles desde el punto de los once metros más un golazo de Nacho le sirvieron al Constancia para tumbar por 3-2 a un Sant Rafel al que le ha mirado un tuerto de forma descarada.
Tan descarado como su juego, que en Inca fue en el primer tiempo disciplinado y preciso, mientras que en el segundo periodo, y con la inferioridad numérica arrastrada desde la primera parte, desarrolló por momentos un fútbol de muchos quilates que, curiosamente, fue ´castigado´ con la derrota.
Y es que el rival que tenía enfrente, el Constancia, sigue siendo un grande de la Tercera balear, aunque se hable más en pasado que en presente. Esto se lo recordó ayer un Sant Rafel descarado, que inauguró el marcador en la primera llegada con peligro del once de Ormaechea. Un robo de balón en la zona de tres cuartos del Constancia por parte de Carlos Fernández acabó con un medido centro sobre el propio Romero, batiendo a Vives.
La respuesta mallorquina fue un cabezazo en semifallo tras el saque de una falta de Dani Rado que Torres, en espectacular intervención, abortó a saque de esquina. Lejos de asustarse, el Sant Rafel se creció con este remate, ya que a partir de ese momento, las vías de creación del Constancia desaparecieron.
El control del juego real era del once blanquiazul, disponiendo en el meridiano de este primer tiempo la opción de colocar un socavón en el marcador local. Una gran media vuelta dentro del área local de Romero fue repelida por Vives en milagrosa intervención. El rechace fue ejecutado por Carlos Fernández, solo en el segundo palo, estrellando el balón en la madera.
Del posible 0-2, se pasó al 1-1 en la siguiente acción de gol local, siendo Nacho el que se lo guisó y se lo comió todo. Con 1-1, la testa de Luis Giménez avisaba de que el Constancia no estaba dormido.
En la siguiente jugada llegó una de las claves el partido. El capitán del Sant Rafel, Pedro, derribó al propio Luis Giménez dentro del área visitante. Esto le costó la segunda amarilla y la pena máxima a favor del once local. Cano, con su lanzamiento, colocó un 2-1 tan injusto como real.
Tras el descanso, el Constancia quedó en evidencia. El Sant Rafel parecía que era el equipo que jugaba en superioridad numérica. A los mallorquines les entró el miedo a perder tras el remate de cabeza del recién entrado José Luis, que colocaba el 2-2.
El Sant Rafel pudo sentenciar, pero no puso. Y cuando el partido se despedía, una ´faltita´ de Adrián Rosa se convirtió para Peña Molina en penalti. Mateu Ferrer lo transformó y selló otra derrota pitiusa polémica.