SANTANYÍ | TONY TENERIFE
El Sant Rafel se despide del 2009 con un empate que tiene un gran valor, si se tiene en cuenta como se produjo: con el equipo en cuadro y con el viento lateral como inesperado e incordiante elemento. Todo ello quedó ´arreglado´ con el gol de Cervantes, pero no escapa que el de ayer fue un punto afortunado para el cuadro pitiuso por la balanza de méritos de unos y otros.
Poco ofrecieron de interesante los primeros cuarenta y cinco minutos –aparte del gol local–. El partido arrancó frío, como el ambiente – apenas medio centenar de espectadores – que había en las gradas del recinto rojiblanco. Con todo, el equipo rafeler, pese a las bajas con las que llegó, no renunció a buscar el marco contrario, aunque con escaso éxito. Un disparo desde fuera con intención de Salazar fue el bagaje con el que se resume un primer tiempo de respeto y tanteo por parte de ambos onces.
Los locales acertaron en el último suspiro del primer periodo en un gol donde el viento ayudó a que el remate con la testa de Nico, tras centro por banda de Tomeu, acabase en el fondo de las mallas de la portería defendida por Javi Seral. Se quejaron los blanquiazules de la posición del rematador porque entendían que estaba en fuera de juego. Gol y final del primer tiempo con otra mala noticia para la escuadra blanquiazul, como fue la lesión de Bonilla, que le impedía continuar en el segundo período.
Tras el descanso, el San Rafael salió con mas intensidad. Con el viento como protagonista principal en este segundo periodo, jugar por arriba era jugar a la lotería. Por abajo había demasiadas piernas rivales. A balón parado se podía hacer daño, ya que el sentido del mismo le era favorable a los intereses blanquiazules. Y así fue como una falta botada al área del once local por parte de Dani se convirtió en el 1-1 obra de Cervantes.