RIVAS (MADRID) | ÁREA 11
El Palacio de Congresos de Ibiza despidió el 2009 con una clara derrota ante uno de los ´gallitos´ de la categoría. De esta manera, el conjunto de Santa Eulària tendrá que apelar a la épica en la segunda vuelta y ganar los partidos ante rivales directos, si no quiere verse abocado al descenso.
El PDV falló su primer ataque, pero sendos lanzamientos triples de Johnson, desde la esquina, y de Alicia López mantenían el equilibrio en los primeros compases (6-6). Una penetración de Bade situaba a las ibicencas por delante por primera y única vez en el partido (6-8, min. 5). Tras el primer tiempo muerto solicitado por el técnico local, Javier Fort, tres canastas consecutivas de Langhorne bajo el aro abrían la primera brecha en el marcador (16-10). Sandford anotaba sobre la bocina y situaba el 16-12 con el que concluyó el primer pacial tras casi cinco minutos sin anotar de las de Jenaro Díaz.
En el segundo acto seguían los problemas para las pitiusas, sobre todo en el lanzamiento, fallando canastas fáciles. Csaszar inauguró la cuenta y puso la máxima hasta ese momento (18-12, min. 12). Las acciones individuales de Johnson mantenían a un PDV cada vez más atascado. Así lo vio su técnico, que solicitó un tiempo muerto. Pero todo siguió igual y un triple de Joens elevaba la diferencia hasta los diez puntos (24-14, min. 14). La renta siguió creciendo y, en el ecuador del segundo cuarto, Rivas ya doblaba a su oponente tras un nuevo triple de Joens (29-14). Una serie de tiros libres maquillaban ligeramente el resultado en el intermedio (35-19). Las estadísticas no mentían: un paupérrimo 21 por ciento en tiros de campo y diez rebotes capturados menos que el adversario sólo podían conducir a una derrota segura.
Nada cambió tras la reanudación. Una rápida transición culminada con canasta fácil por la internacional Anna Cruz elevaba la desventaja por encima de los veinte puntos (47-36, min. 25). Rivas se sentía cómodo en su evidente superioridad y anotaba desde todas las posiciones, mientras que que las santaeulalienses sufrían para encontrar cómodas posiciones de tiro. Al final del tercer cuarto, ya estaba todo resuelto.
Los últimos diez minutos fueron todos ellos «los de la basura». El partido, como no podía ser de otra forma, se convirtió en un correcalles del que tampoco sacaron provecho las baleares. Volvieron los errores y las jugadas individuales mal ejecutadas que, al menos, permitieron que el tiempo se consumiese rápidamente.