IBIZA | REDACCIÓN
La jornada de voleibol masculino deparó alegrías y penas este fin de semana. De un lado, la gloria del CV Eivissa, que se afianza como uno de los fuertes del Grupo B de la Primera División Nacional tras asegurarse la permanencia, y de otro el trabajo de cantera que se respira cada jornada en la Primera Balear donde el CV Eivissa B, equipo joven, filial del primera nacional, y debutante en liga balear, perdió ante un rival directo, el Son Ferrer.
Después de varios varapalos debido a la frustración de las derrotas de los últimos partidos, el filial se planteó el choque de la jornada desde otra perspectiva: asumiendo que es joven, está por crecer y el trabajo por hacer lo tiene delante. Así, se buscó una mejora en el juego de equipo y dejar atrás el exceso de ansiedades de los jugadores por la competición y los resultados. De este modo los objetivos de este partido se cumplieron. Debutaron, por fin, dos jugadores aún por estrenarse en la categoría, y se jugó con una serenidad impropia a la juventud del bloque, en contraposición a lo hecho hasta ahora. Para un equipo con estas características, cada partido es un gran paso adelante.