SANT ANTONI | SUSANA M. CAMPOY
El triatleta Toni Marí El Buitre se adjudicó la victoria en el II Medio Maratón de Montaña Isla de Ibiza, que se celebró ayer en Sant Antoni con unas duras condiciones de competición merced al fuerte viento reinante y la dureza del trazado, algo menos exigente no obstante que el año pasado.
La victoria femenina fue a manos de Susana Gavilá, del club Esgarrapats, que se vio favorecida por la descalificación de María José Morrell, que no había pasado por uno de los puntos de control.
Esta circunstancia favoreció que Marí estableciera un nuevo récord de la prueba con un tiempo de 1h29´13´´ tras una carrera en la que fue dosificando fuerzas.
Javier Serra, el propio Marí y el incombustible Esteban de las Heras marcaron el ritmo de inicio y marcharon a la par en los primeros kilómetros.
En el control del kilómetro 10, el tiempo de carrera había superado los 41 minutos. Entonces, De las Heras se quedó descolgado, mientras que Marí se vio con fuerzas de recortar distancias respecto a Serra que había tomado algunos metros de ventaja. Tras superarle,
El Buitre cobró una ventaja que a la postre fue definitiva. Había ahorrado fuerzas y estas le vinieron bien para ganar con cierta holgura. Serra apretó los dientes buscando sorprender desde atrás pero su esfuerzo fue inútil. La imagen de ambos amigos entrando en meta juntos era irrepetible. Este año iban a por todas.
En cuanto a la prueba femenina, María José Morrell entró la primera en meta marcando un tiempo de 1h43´57´´. Sin embargo fue descalificada, al igual que u compañero Vicente Roig puesto que no pasaron por uno de los puntos de control de carrera intermedios. Así, la segunda clasificada femenina, Susana Gavilá, del Esgarrapats, se vio favorecida por esta circunstancia y obtuvo de rebote el triunfo.
El fuerte viento fue un obstáculo añadido a la dificultad que ya entraña una prueba de larga distancia en formato de cross. De hecho, la organización sufrió también en linea de meta las inclemencias del tiempo. El derribo de las vallas de la recta de llegada fue un contratiempo añadido a que varias carpas dispuestas junto a la línea de meta salieron volando. Apenas una veintena de personas, en su mayoría familiares y amigos de los competidores, acudieron a la zona de boxes para ver el final de la prueba. Allí tres fisioterapeutas atendieron a los corredores que necesitaron atención. Además, la delegación de atletismo desplazó media docena de jueces para atender el correcto devenir de la prueba.