BINISSALEM | TONY TENERIFE / FOTOPRENS
De nuevo la Peña Deportiva se alió con la agonía, acabó otra vez en inferioridad numérica, pero ya suma nueve jornadas sin perder. Los números hablan por sí solos, pero de nuevo una individualidad salvó a la Peña del naufragio en una cancha que, por otro lado, se le da históricamente mal. El campo duro, estrecho. Un rival coriáceo y correoso. Y además la lluvia como elemento extra, pusieron de nuevo a prueba la imbatibilidad de la Peña Deportiva.
Del primer tiempo, la mejor noticia a destacar es que no se encajó ningún gol, pese a que el cuadro local dispuso de cuatro opciones meridianamente claras para hacerlo. Lo peor es que por parte del once de Luis Rueda, sólo se puede reseñar un libre directo de Nacho del Moral a la barrera y una volea con la zurda de Youssouf a las nubes. Y eso que los ´azulones´ tampoco se pasaron de madre a la hora de crear acciones de peligro. En especial, un cabezazo a bocajarro de Toni Salas (minuto 7), que se encontró de forma providencial con la intervención de Carlos Moro, muy bien colocado.
Tras el descanso, y con el agua como elemento extra, salió la Peña con renovados bríos y mirando a puerta contraria. Y justo cuando mejor se desenvolvía el once de Luis Rueda llegó el gol de Jaume Ramis, en una acción de despiste defensivo de la retaguardia visitante que el veterano futbolista local supo aprovechar con pillería.
Entrada de Carlos López
Con el gol encajado, Rueda movió ficha. Entró Carlos López por Fofi, y el equipo lo notó. Al minuto de su entrada a cancha, el propio López tuvo en sus botas el 1-1. Pero Toni Salas despejó a córner. A partir de este momento, el partido se tornó en un toma y daca que al menos no invitaba al bostezo al espectador. Fue a raíz de una brillante acción personal del recién entrado Iván Torres, que de tremendo zapatazo ´retrató´ al guardameta local. Un golazo que colocaba tablas y enchufaba ´adrenalina extra´ a los peñistas. Torres tuvo el 1-2, pero al final se quedó el empate.