IBIZA | SUSANA M. CAMPOY
«Todo marcha sobre ruedas» dice el estribillo de una conocida canción pop española y viene a resumir el sentir de los más de 1.550 participantes que registró ayer el Día del Pedal 2009 y de la organización, en manos del Patronat Municipal d´Esports de Eivissa.
La jornada amaneció soleada contra pronóstico, aunque marcada por el fuerte viento. De hecho, muchas familias esperaron a ver cómo amanecía el día para decidirse a participar y, por tanto, el aluvión de inscripciones se produjo apenas una media hora antes del inicio previsto de la marcha principal de 11 kilómetros. Esto produjo un leve retraso, que sin embargo, no empañó el ambiente de fiesta en familia que se vivió por las calles de Eivissa.
Los instantes previos a la salida, el bulevar Abel Matutes y la plaza Albert i Nieto fue un hervidero de padres y madres, así como niños de todas las edades, con sus bicicletas.
Algunos participantes hicieron gala de nuevos recursos para tener bien sujetos a los más peques. Como una extensión metálica que desde la bicicleta del adulto se unía mediante tuercas a la del más joven, que funcionaba a modo de remolque.
También hubo quien ´enjaezó´ su bicicleta a modo de un caballo del vino de Caravaca. Multicolor y jovial el potencial ciclista no dudaba en posar sobre su vistoso ciclo.
El casco, utensilio obligatorio de seguridad una vez que se rueda en calle o carretera, ofrecía una imagen cenital muy especial y colorida. Pocos grupos de jóvenes, a no ser que fueran integrantes de clubes ciclistas.
Familias casi en exclusiva
El pelotón, casi en exclusiva, estuvo formado por familias y amigos mayores de 30 años que pasaron una agradable mañana de paseo en bicicleta por unas calles que, a diferencia de otras ediciones, dejaron paso a un nuevo rey entre los medios de transporte urbano: la bicicleta.
Muchos ciclistas, repetidores en su mayoría de ediciones anteriores, valoraron precisamente esta circunstancia: «Ya es hora que la bicicleta tenga su propio espacio en esta ciudad». Una frase que resume el leit motiv planteado por la concejalía de Deportes, en transversalidad con la de Movilidad, en la presentación de la cita y fue un orgullo para los organizadores, cuyo análisis final fue catalogar de éxito la nueva cita.
Paralelamente, en el bulevar, los más pequeños de casa, al manillar de sus triciclos y en algunos casos, andadores, participaron con sus papás en el recorrido más breve, pero también el más simpático.
Conforme llegaron los ciclistas de 5 a 10 años, el circuito de educación víal, atendido por un amable policía local, les acogía al tiempo que les formaba para saber cómo circular por la ciudad y entender las señales verticales.
El regreso escalonado de los ciclistas del recorrido mayor, que llevó a los ciclistas a recorrer el perfil marítimo de la ciudad y circular por el centro libres de los perjuicios del tráfico rodado a motor, hizo creciente la animación en la plaza tras unos minutos de sosiego sólo alterado por la voz del speaker.
Finalmente, los voluntarios repartieron folletos del programa THAO de fomento de una alimentación saludable; promocionaron las rutas cicloturísticas familiares y la creación de la escuela municipal de ciclismo.