PALMA | BERNARDINO VICH / FOTOPRENS
Con solo catorce futbolistas disponibles. Con el portero titular como jugador de campo. Y ante un rival, en la teoría de alto copete, el Eivissa se desmelenó. Mientras, al Real Mallorca le duró las fuerzas y el convencimiento de que podía ganar el partido, el conjunto ibicenco oponía dura resistencia, bien amparado en el ayer portero títular Iván, que paró todas y cada una de las aproximaciones que el equipo de Vicente Engonga realizó durante el primer tiempo.
Después, apareció la figura, ayer excelsa, de Samu Tomillero. Dos goles marca de la casa, más la puntilla que puso José García en el minuto 45 del primer tiempo, dejaron literalmente hundidos a un once rojillo que, tras el descanso, apeló a una épica que se desmoronó como el azucarillo en el agua, sencillamente porque en momento alguno mostraron fe real en sus posibilidades.
Mientras, los chavales de Juanma Mulió apenas pasaron apuros, se recrearon en su suerte y consiguieron colocar la guinda a la golosa ´tarta´ de ayer con un cuarto gol, ya en el final del partido, firmado por Héctor, y que redondeó una matinal redonda – y que buena falta le hacía – para el ayer diezmado equipo de Mulió.