GIJÓN | JORGE JUNQUERA EFE
El Sporting a base de orden y entrega sumó un punto ante un Real Madrid con muchas bajas, pero que dista mucho de ser el potente equipo que le supone su potencial económico y anoche en El Molinón vio como un modesto se le subía a las barbas y prolongaba la incertidumbre que rodea su juego.
El Real Madrid llegaba a Gijón tras el varapalo sufrido frente al Milán en la Liga Europea y con muchas ausencias de hombres importantes: Cristiano Ronaldo, Benzema o Higuaín y enfrente iba a encontrarse con un Sporting en el mejor momento de las últimas dos temporadas, dispuesto a ponerle las cosas muy difíciles.
La salida local sorprendió al Real Madrid que se vio encerrado en su propio campo por el juego rojiblanco rápido y vertical que puso en apuros desde el primer minuto a la cuestionada defensa blanca en la que Garay fue la sorpresa de Pellegrini que dejó a Albiol en el banquillo.
El peligro blanco llegó siempre por la banda izquierda con las internadas de Marcelo y con las acciones individuales de Kaká que fue el que primero puso a prueba a Juan Pablo con un disparo desde el borde del área al que respondió bien el portero sportinguista.
Poco a poco el Real Madrid fue haciéndose con el control en el centro el campo pero la defensa del Sporting estuvo muy centrada e impedía cualquier remate fácil del conjunto madrileño que tuvo su segunda oportunidad en un barullo en el área local en el que Raúl disparó flojo y ajustado al poste.
En el tramo final de la primera parte, de nuevo el Sporting se adueñó del balón y tuvo la mejor oportunidad de estos primeros 45 minutos, cuando tras driblar a Marcelo encaró a Casillas y le chutó ajustado al poste pero el portero madrileño salvó a su equipo con una gran parada.
La salida del Real Madrid en la segunda parte no tuvo nada que ver con la del inicio del partido se mostró mucho más ofensivo y la defensa rojiblanca empezó a pasar apuros hasta el punto de que Juan Pablo salva a su equipo al rechazar con el pie un remate casi a bocajarro de Granero tras jugada de Kaká. El árbitro llegó también a anular un gol de Raúl por manos de Kaká. El Madrid apretó hasta el final, pero fue incapaz de ganar.