SANT ANTONI | SUSANA M. CAMPOY
La sinuosidad de las carreteras y el esfuerzo en la breve cronoescalada, realizada en la subida de la Cala de Sant Vicent en dirección a Sant Joan, condicionaron la marcha del pelotón en la segunda etapa de la VIII Vuelta cicloturista a Ibiza. Los 385 corredores que pasaron el control de firmas antes de la salida más madrugadora, a las 9,00 horas, enfilaron el camino hacia Vila agrupados y muy contenidos por el coche de la dirección de carrera en la autovía de Sant Antoni.
Sin embargo, conforme el recorrido creció en exigencia por la orografía del terreno, el pelotón se fue estirando hasta que muchos corredores quedaron descolgados antes incluso de disputarse la única parte competitiva de la cita. Entonces llegaron los despistes en los cruces por los que el pelotón hacía largo rato que había pasado y se habían quedado sin control. Fue un día especialmente esforzado para los conductores del llamado ´coche escoba´.
Volviendo al devenir de la cita de ayer, el primer escollo a salvar fue es Coll de Vila, puerto de tercera categoría que se corona a través de la carretera de Cala Llonga. Después de este largo repecho, los cicloturistas tuvieron oportunidad de tomar aire en los llanos de Santa Eulària y Es Canar, antes de iniciar el tramo más exigente y bello del trazado al final de la carretera de ses Mines.
Sin descanso
La costa de Sant Carles hizo abrir los ojos a más de uno ante la belleza de sus calas y cortados, mientras las piernas comenzaban a sufrir los continuos desniveles. No hubo lugar para el descanso hasta que se llegó al casco urbano de Sant Joan, donde estaba instalado el punto de avituallamiento.
Los curiosos y peatones que paseaban tranquilos por la calle Sant Jaume, de Santa Eulària, observaban con sorpresa cómo pasaba la gran familia cicloturista. En el desvío hacia Sant Vicent tras el paso por Sant Carles, el pelotón ya estaba muy estirado y la exigencia técnica de los siguientes cuatro kilómetros no contribuyó a que los descolgados volvieran a enganchar.
Tramo cronometrado
La adrenalina comenzó a apretar ya que era cuestión de minutos alcanzar la única parte competitiva de toda la carrera. Los ganadores absolutos del tramo cronometrado fueron los ciclistas del equipo Diari de Terrasa Adolfo García y Montserrat Ronsano.
La lluvia hizo acto de presencia coincidiendo con el paso por el avituallamiento, instalado en el colegio de Sant Joan. Al retomar el camino hacia Sant Antoni, por Sant Miquel y luego Sant Mateu, el pelotón se dividió. Del total de ciclistas 223 hicieron el tramo A, más largo, y 162, el B. El recorrido fue de 107 kilómetros. Hoy, a las 10 horas, una etapa liviana por Santa Agnès.