MADRID | EFE
El Atlético de Madrid desapareció anoche del choque en un tramo final que dejó en nada el buen partido hasta ese momento de los rojiblancos, víctimas de un error atrás y un saque de esquina. Así llegaron los dos tantos del bloque portugués, al que le bastó su empuje en la segunda parte para desactivar al conjunto madrileño, al que su tropiezo en Do Dragao agravó su crisis de las últimas semanas y le dejó en una situación difícil en el grupo D, con sólo un punto en dos partidos, a la espera de visitar al Chelsea.
Ayer, el Atlético, que rompió una racha de doce encuentros invicto en la Liga de Campeones, ofreció múltiples caras. Primero fue a remolque de la intensidad del Oporto; luego, desde el minuto 30, tomó el mando con buenas ocasiones y con el duelo controlado y después desapareció. Y lo pagó con dos goles en siete minutos (2-0).
De principio, al Atlético no le había funcionado el ´plan anti-Hulk´, con el colombiano Luis Perea en el lateral izquierdo para cubrir con su velocidad la potencia del desequilibrante futbolista brasileño, la mayor preocupación para los rojiblancos en el arranque y del que surgieron centros inquietantes sin rematador.
Tampoco le salió en el inicio del choque su propuesta ofensiva, con el argentino ´Kun´ Agüero y el uruguayo Diego Forlán en la delantera y José Manuel Jurado como enganche, dejando libre la banda derecha, aunque tuvo sus ocasiones, aisladas, pero amenazantes para Helton, que detuvo un disparo a cada uno de los puntas atléticos. Y, antes de la media hora, sufrió un contratiempo en la portería, con la lesión de Roberto Jiménez. Sin Sergio Asenjo, en el Mundial sub´20, y con la obligada sustitución del guardameta titular, le tocó el turno del debut a David de Gea, el tercer arquero del Atlético para esta temporada.