IBIZA | SUSANA M. CAMPOY
Javier Martínez llega a Ibiza para retomar su faceta de entrenador y ponerse en contacto con el deporte que más le gusta, el del bádminton, tras dos años dedicado a sus estudios y a su labor como presidente de la Federación de Bádminton de la Región de Murcia, que tuvo que dejar para estudiar una oposición.
—¿Qué le decide a venir a Ibiza?
—Lo primero que me decidió a venir es mi relación personal con Ernesto, que fue mi entrenador. Ya me lo ofreció el año pasado, pero estaba preparando una oposición en Murcia. No obstante era mucha tentación pues me apetecía estar en un club competitivo y saber cuánto puedo dar de mí como jugador y entrenador. Eso lo tengo aquí.
—Entonces entra en el CB Pitiús como entrenador-jugador...
—En principio como entrenador pero también como refuerzo para el juego, aunque la verdad es que en el club hay varios jugadores que tienen más nivel que yo, que van a torneos nacionales, como Vicent Martínez o Álex Villar. Sobre todo vengo para reforzar el trabajo técnico que se hace en la cantera, en las escuelas municipales.
—¿Con qué filosofía se trabaja en el CB Pitiús?
—La idea es trabajar con gente de aquí de la isla, primero con niños pequeños, luego formar un grupo de nivel medio, digamos, y, finalmente, llevarles al primer equipo, con el que estamos en la Liga Nacional de Clubes. Al estar Ernesto García sólo al frente de tantos grupos, la tarea no se hacía con la calidad que ahora esperamos ganar con mi llegada. Nos gusta trabajar con filosofía de equipo. Además, de la mano de Ernesto, vamos a trabajar mucho por tener jugadores inteligentes, que piensen, que no todo sea darle al volante y ya está. Afortunadamente, nos cuesta muy poco trabajar en la misma línea.
—¿Qué le parece la situación que tiene el bádminton en Ibiza, donde los resultados deportivos siempre han sido en general buenos pero no acaba de generar expectación?
—Como la otra referencia que tengo es Murcia, cuando vengo a Ibiza veo una situación increíble. Yo me tuve que mudar de Murcia a un pueblo pequeño para poder tener pista donde jugar porque las instituciones no nos hacían ningún caso. Y los ayuntamientos, menos aún. En cambio, aquí, aunque parece que no levanta cabeza [la afluencia de público], hay una gran diferencia en apoyo institucional y resultados. Esperamos cambiar la falta de expectación ahora, con lo que se va a hacer con la base.
—¿Cree que es posible atraer más gente a la cancha para ver los partidos?
—A través de las escuelas, estamos promocionando el bádminton en casi todos los colegios. Aquí, en Ibiza, se conoce qué es el bádminton y cómo se juega; sin embargo, en la Península la mayoría de la población no tiene ni idea. Lo que hay aquí es un privilegio porque es el propio especialista el que entra en el ámbito escolar a promocionar su deporte.
—¿Qué falta para que vaya la gente a los partidos, por ejemplo, de División de Honor?
—Instalaciones y masa social, por lo que me dice Ernesto. Al parecer, no hay pistas donde haya adultos que puedan jugar al bádminton, en cambio sí muchas para pádel. Él acaba de venir de Dinamarca, donde hay pistas exclusivas para bádminton que alquilan personas de todas las edades.