IBIZA | SEBASTIÁN CANDELA
Antonio Stinà, agente FIFA que ha negociado en nombre de un desconocido grupo inversor italiano la compra del 80 por ciento de las futuras acciones del Eivissa, no quiso contestar ayer preguntas sobre la situación económica y social del club que Diario de Ibiza le quería plantear en una entrevista pactada desde el sábado por la mañana. La conversación tenía que mantenerse mañana lunes en las oficinas del club, pero que a petición de Stinà se adelantó a las seis de la tarde de ayer porque el lunes tiene que ausentarse de la isla.
Stinà manifestó reiteradamente en presencia del traductor y de la nueva presidenta, Tiziana Schipani, que sólo respondería a preguntas sobre el equipo y el nuevo proyecto deportivo del club, por lo que este rotativo decidió no hacer la entrevista.
El agente deportivo alegó que no quería hablar del pasado, sólo del presente y del futuro, y que no tenía intención de responder a cuestiones que no fueran estrictamente deportivas. «Pedro Ortega y yo hemos tapado con una piedra todo lo pasado. Si hay algo que hablar lo trataremos nosotros en privado», dijo Stinà en la sala de reuniones del club.
El italiano añadió que le gusta y respeta el periodismo deportivo y la crítica constructiva, pero que no quería saber nada del periodismo que informa de temas extradeportivos.
Al plantearle que las preguntas que le queríamos hacer son las que se hacen los socios y aficionados, el italiano dijo lo siguiente: «El próximo día 7 haremos una asamblea y allí los socios podrán preguntar lo que quieran».
Poco antes de que finalizara la conversación apareció en escena Pedro Ortega, que se sentó para escuchar las explicaciones que le quiso dar Stinà. «No quiero hablar nada de ti. Te has portado fenomenalmente y te respeto, por eso no quiero contestar cuestiones sobre la anterior directiva», le apuntó Stinà.
Tras esta intervención, se le hizo saber al ex presidente que las preguntas no eran sobre su labor al frente del Eivissa, sino especialmente sobre los pactos que se habían incumplido por parte del grupo inversor transalpino y que han desembocado, entre otras cosas, en el descenso a categoría Regional por no pagar la deuda con los jugadores. La reunión acabó en este momento. Los socios, quecontinuan siendo los dueños del club, siguen sin poder saber qué ha pasado y qué está pasando en su propio club.