MADRID | EFE
El Atlético de Madrid cumplió sin sobresaltos su último trámite hacia la fase de grupos de la Liga de Campeones, en la que competirá por segundo año seguido, tras imponer su superioridad frente al Panathinaikos, incapaz de asustar ayer a los rojiblancos en el duelo de vuelta (2-0), tras el 2-3 de la ida.
El equipo madrileño nunca sufrió por su clasificación. No lo había hecho en Atenas ni anoche lo hizo en el Vicente Calderón, donde, salvo alguna esporádica acción del equipo griego, sobre todo en la primera mitad, disfrutó con un partido cómodo y que le impulsó entre los 32 mejores clubes del continente (2-0).
No necesitó mucho el Atlético para solucionar la eliminatoria.
Desde el duelo de ida de hace una semana no había duda de la superioridad rojiblanca ni de las limitaciones del Panathinaikos, por mucho que el conjunto griego ganara en ambición e intensidad en su puesta en escena en el estadio Vicente Calderón.
Pero tampoco fue suficiente para interrumpir el viaje del equipo madrileño hacia la Liga de Campeones en el partido de vuelta, aún más cuando en apenas tres minutos, en su primera ocasión del choque, la fortuna sonrió al Atlético, en un remate del uruguayo Diego Forlán que el central Lukas Vintra se introdujo en su portería. No fue una primera parte excesivamente brillante del conjunto rojiblanco, que, aún así, controló el encuentro con comodidad.
La última ocasión, instantes antes de irse a los vestuarios para el intermedio, fue un aviso serio para el Atlético, también impreciso en el arranque de la segunda mitad, pero que ya no dio más margen a la esperanza del Panathinaikos. Después, no hubo más sustos para la portería del conjunto rojiblanco ante un rival que ya había asumido su eliminación y al que ganó con comodidad.